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Bajas, incapacidades y prestaciones

Las posibles bajas laborales no siempre son sencillas de definir. Se necesita no sólo la asistencia de los médicos de la seguridad social o mutuas que prescriben las mismas sino, en muchos casos, la asistencia de algún bufete en caso de necesitar defenderte.

Las bajas y las incapacidades laborales son tratadas de manera diferente. Se considera baja aquella que, de manera temporal, impide desarrollar el trabajo relacionado con un puesto laboral mientras que las incapacidades, como su nombre indica, se trata de la imposibilidad de seguir desarrollando esta función, debiendo así revertir una prestación por ella.

El proceso para conseguirla no siempre es sencillo y es recomendable ir de la mano ir de la mano de los mejores abogados incapacidades para poder llevar, paso a paso, el proceso.

En primer lugar hay que presentar la solicitud, acreditando todo lo que impediría la reincorporación y el trabajo, ya que no sólo se refiere al puesto que en ese momento ostentabas, sino a cualquier otro.

Entre las enfermedades contempladas como incapacidad permanente para desempeñar trabajo alguno se encuentran el parkinson, el cáncer, la ansiedad o la escoliosis, entre otras.

Una vez presentado este primer eslabón, puede haber dos respuestas: aprobación de la pensión de invalidez o denegación de la misma.

En este caso se hace aún más necesario el que los representantes legales aleguen y consigan una nueva revisión de la incapacidad solicitada para conseguir, si fuera el caso, finalmente el veredicto que justifique dicho nuevo estado laboral, gracias también a un asesoramiento personalizado no sólo en términos jurídicos sino también en términos médicos. Hay que tener en cuenta muchos parámetros que se medirán y que nos harán saber, a ciencia cierta, si la incapacidad es una opción o no tendríamos derecho a la misma.

Incapacitar definitivamente en el ámbito laboral no es tarea sencilla ya que hay que demostrar que, de forma fehaciente, el trabajo no puede ser parte de nuestra rutina.

De ahí que, gracias a expertos que sean capaces de asesorar y dirigir desde el primer momento la solicitud, explicándonos las posibilidades reales de conseguir dicha prestación, sea vital ante un proceso largo en el que un tribunal médico dictará este tipo de medida.

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