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La evolución del ecommerce también en Facebook

La evolución en cifras del comercio online es increíble. Cuando no se pensaba que el consumidor aprovechara las compras y ofertas online, todas las previsiones quedaron obsoletas.

Cada año, las cifras de negocio siguen creciendo. De hecho, según los datos del último informe del Consejo Económico y Social (CES), 2016 cerro el año cerca de los 22.000 millones de euros, lo que representó un crecimiento de más del 23% con respecto a las cifras de negocio del comercio online de 2015.

A este tipo de comercio, se ha sumado también la oferta de productos de segunda mano. Este tipo de sector, que hasta hace pocos años era espacio reducido exclusivamente a un tipo de producto como el vehículo o algún tipo de tecnología, ha dado un paso al frente con distintas plataformas que han servido a los particulares para poder volcar, de forma fácil, los productos que ya no tienen utilidad en sus viviendas, trasteros o vida.

De esta forma, más allá del conocido Segunda Mano, plataformas como Ebay o incluso Wallapop llenaron los smartphones de última generación. Y como no podía ser de otra manera, poco ha tardado Facebook en dar también el paso adelante.

El uso de esta red social en el planeta también ha demostrado la capacidad y dependencia de conectividad de la población. De ahí que, una vez dentro, se pueda también buscar ese producto que, por proximidad, pueda interesarnos.

Y la clave está ahí, en la proximidad. Aunque Facebook ya apostara por este concepto antes, no era el momento de madurez de ese consumidor que, ahora, busca en este tipo de plataformas las gangas.

Actualmente, el funcionamiento Facebook Marketplace tiene claro que cuenta con una ventaja sobre el resto. Está dentro de una plataforma y APP que ya estaba en los dispositivos móviles, con lo que no supone al usuario ningún esfuerzo extra.

Como en todas plataformas que ofrecen compra venta online, hay que seguir una serie de consejos para evitar estafas segunda mano. Sin duda, ese es el gran miedo de muchos que, al ver que los productos no tienen garantías a las que agarrarse, acaban dejando escapar buenas ocasiones.

Para ello, hay varios consejos que queremos dejar patentes.

Relacionado con el pago, evita las transferencias bancarias tanto como vendedor como comprador. La desventaja de este método es que no veas el producto nunca más.

Como vendedor, este tipo de transacciones tardan tiempo en hacerse efectivo con lo que, si a través de una captura te dicen que se hizo y mandas el producto... o si como comprador te dicen que está de camino, verás tu cuenta venida a menos, pero no verás el producto.

También, aunque Paypal ofrece garantías, no pases por evitar la comisión porque perderás la protección que ofrece esta plataforma.

Hay, sin embargo, otro tipo de fórmulas que avalan las transacciones y dan seguridad en las mismas a ambas partes. Por un lado, como usuario podrás recibir el paquete y abrirlo antes de realizar por ejemplo el pago contra reembolso, o bien como vendedor, te garantizarán la custodia del importe para que no lo veas perdido.

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