Importancia de las fragancias en el mundo de los negocios

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A veces no somos conscientes de ello y, sin embargo, los aromas, esencias y fragancias son una parte esencial de nuestra vida.

De hecho, los seres humanos son capaces de recordar hasta el 35% de lo que huelen, es decir, tenemos memoria olfativa, por eso, en ocasiones, un determinado olor logra trasladarnos a un lugar diferente a aquel en el que nos encontramos, y puede, que incluso, a una época a la que ya solo podamos viajar a través de los recuerdos.

Esto, que resulta irrelevante para la mayoría, se ha convertido en un filón a explotar por parte de las marcas y negocios, que han encontrado en el marketing sensorial, concretamente en el olfativo, un gran aliado a la hora de, no solo captar, sino fidelizar clientes.

Para ello, las marcas deben recurrir a un laboratorio de perfume, ya que, aunque a priori pueda parecer muy sencillo asociar un aroma a una marca y/o negocio, lo cierto es que se trata de un proceso arduo y complicado.

Y es que, tal y como indican desde Mixer & Pack, fabricantes de perfumes, “encontrar el aroma adecuado para una marca supone muchas horas de trabajo por ambas partes, dado que resulta esencial conocer tanto los valores de la marca, como el tipo de persona a la que quieren dirigirse, así como la experiencia que desean transmitir.”

En cualquier caso, “el proceso es asimilable al que cualquier persona de a pie sigue para encontrar un perfume que no solo le guste, sino que le identifique. Con la particularidad de que las personas suelen optar por elegir entre la enorme variedad de perfumes y fragancias que se comercializa en la actualidad, mientras que en el caso de las marcas suelen optar por recurrir a los profesionales para partir desde cero y lograr un aroma único”.

Pero, ¿por qué invertir tanto esfuerzo, tiempo y dinero para que un puñado de personas que visitan un negocio recuerden lo agradable que resultaba estar en aquel ambiente?

Pues, precisamente, por eso mismo, porque crear una experiencia de comprar agradable para los clientes hace que las ventas se incrementen hasta en un 25%, logrando que la inversión que se hizo inicialmente se vea rápidamente amortizada.

El marketing olfativo persigue tres objetivos fundamentales, que son: la identificación de una fragancia con la marca/empresa; el refuerzo de la identidad del producto; y provocar emociones en los clientes.

Y es especialmente cuando las cosas se ponen difíciles, cuando provocar emociones agradables cobra una mayor relevancia, de ahí que durante la pandemia no pocos negocios optaron por crear sus propios geles hidroalcohólicos, haciendo que los clientes se llevaran las manos a una nariz oculta por una mascarilla que, en ningún caso, impedía disfrutar de un aroma que en buena parte de los casos pretendía transmitir paz, calma y seguridad, cuando el mundo parecía desmoronarse a nuestro alrededor.

Y son esos pequeños detalles, los que se guardan en la memoria, y los que perduran y se agradecen por el resto de la vida.