El Gobierno encargará un análisis al Banco de España para conocer las necesidades de los municipios sin sucursal bancaria

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MADRID, 11 (SERVIMEDIA)

El Gobierno tiene previsto encomendar la realización de un análisis al Banco de España con el fin de conocer cuáles son las necesidades de los 4.465 municipios españoles, en los que vive el 3% de la población española, que no cuentan con una sucursal bancaria.

Lo dijo este viernes el director general del Tesoro, Pablo de Ramón-Laca, en un evento organizado por la Fundación Alternativas para analizar la brecha digital entre las personas mayores, en el que también participaron María Abascal, directora de Public Policy de la Asociación Española de Banca (AEB), y Sergio Alejandro D`Antonio Maceiras, profesor en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Sistemas Informáticos de la Universidad Politécnica de Madrid.

Pablo de Ramón-Laca explicó que de los 8.131 ayuntamientos españoles, 4.465 de ellos, en los que vive el 3% de la población, no cuentan con una sucursal bancaria en su término municipal. A ello se suma que hay 1.200 localidades en las que sólo hay una oficina, lo cual es «una situación precaria».

Este preámbulo le permitió anunciar que el Gobierno próximamente encargará al Banco de España la elaboración de un análisis para conocer las necesidades de aquellos municipios que no tienen una sucursal bancaria en su territorio.

A su vez, Pablo Ramón-Laca comentó que la campaña de Carlos San Juan (el impulsor de la campaña ‘Soy mayor, no idiota’) «ha sido sorprendentemente exitosa al remover muchas conciencias».

Explicó que la «desbancarización» es un «fenómeno reciente», como lo pone de manifiesto que «la consolidación bancaria tras la crisis, que ha durado entre cinco y seis años, ha llevado a reducir en un 50% el número de sucursales, cuyo número es menor que en 1980», al tiempo que se ha perdido el 30% de los empleados del sector.

A pesar de ello, el director general del Tesoro comentó que en España «hay más sucursales por cada cien mil habitantes que en otros países, pero hay menos empleados por sucursal», lo que, reconoció, «ha resentido la atención presencial, especialmente en los pueblos».

Defendió que «la banca siempre ha mirado por sus clientes» y llamó a centrar el tiro en el hecho de que la campaña impulsada por Carlos San Juan «sólo ha traído la atención hacia un segmento de la población que no estaba bien atendido y ha servido para atenderles mejor».

Aseveró que «la digitalización es un proceso relativamente inevitable», que será «doloroso por el lado del usuario y por la desaparición de profesiones». Por ello, hay que «evitar que nadie se queda atrás» en ese proceso.

En ese sentido, proclamó que «no debemos caer en la nostalgia de volver a un pasado que ha desaparecido», a pesar de lo cual conminó a «identificar a los segmentos de población más vulnerables», entre los que se encuentra el 1,5 millón de personas que viven en municipios sin sucursal bancaria, de los cuales 233.000 tienen más de 65 años.

Este proceso pasaría por formar a estas personas en lo digital y «asegurarse una atención humana para quienes tienen una adaptación más vulnerable», desde la premisa de que «no hay que universalizar la atención personal, sino humanizar la atención personalizada para ajustar los fines a los medios de forma realista y efectiva».

Por su parte, María Abascal señaló que «el problema de la brecha digital existe» y su solución pasa por abordarlo desde la colaboración público-privada y por reforzar la formación de los empleados y de los clientes, particularmente de los ‘senior’.

A pesar de ello, sugirió tener en cuenta que «las empresas tienen que ser rentables y viables, por lo que no cabe la demonización de la digitalización».

María Abascal recordó que la banca ha reforzado la atención personalizada en las oficinas, ampliando el horario de atención en caja o ventanilla, garantizando el trato preferente, formando a su plantilla, simplificando el uso de las herramientas digitales, reparando los cajeros fuera de servicio y aumentando la cantidad de efectivo disponible en ellos.

También arguyó que «sólo el 3% de la población vive en municipios sin oficina bancaria, frente al 12% que no cuenta con centro de salud o al 8% que no tiene un centro educativo». Sin embargo, dijo que «la banca es consciente de la dificultad para acceder a la retirada de efectivo en la España rural», como lo atestigua la red de agentes financieros o la colaboración con Correos.

María Abascal concluyó su intervención comentando que las medidas puestas en marcha para reducir la brecha digital, «teniendo en cuenta el ‘feedback’ con nuestras oficinas o con el propio Carlos San Juan, son positivas».

Por último, Sergio Alejandro D`Antonio Maceiras indicó que las políticas públicas dedicadas a reducir la brecha digital tienen que concebirse desde la premisa de que la tecnología sea «inclusiva».

Por ello, reclamó «incentivos» para que las empresas tengan en cuenta esta perspectiva, el primero de los cuales debería ser «no forzar a una digitalización a quienes no lo desean», puesto que «hay gente que legítimamente no quiere conectarse a Internet».