El verdadero descanso comienza desde el colchón

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Si hay una dolencia que está siendo casi generalizada es el cansancio social. Una de las primeras impresiones que se comparten al preguntar qué tal está otra persona es una palabra y todos sus derivados: cansado, agotado, sin pilas…

¿Por qué ocurre esto? Porque algo tan básico como la higiene de sueño se pasa por alto en la mayoría de los casos.

España es uno de los países con mayor índice de insomnio en la Unión Europea. Más de cuatro millones de adultos sufren insomnio crónico, aunque casi el 35% de los españoles, en realidad, lo sufre aunque sea de forma puntual.

¿Cuáles son los mejores hábitos para la higiene de sueño?

En primer lugar hay que pararse en el elemento clave: el colchón.

Cualquier fabricante de colchones tiene claro que su producto es vital para conseguir de verdad un sueño reparador y un descanso que permita que el cuerpo y mente recarguen las pilas por la noche.

Cuando se va a escoger un colchón, además, hay cientas de opciones dependiendo del gusto de cada uno. Muelles, viscolástica, latex, colchones naturales… de hecho, esta última opción es la que más tendencia tiene en el mercado actual gracias al uso de tecnología para aplicar en su producción elementos naturales que dan como resultado un producto más sostenible basado en el uso de materias como el algodón, el hilo PET Recicled o la espuma que se consigue con el uso de los aceites naturales.

«Es necesario conocer las necesidades de cada uno a la hora de tumbarse. Mientras unos, por su anatomía y peso necesitarán colchones más firmes, otros necesitarán un tipo de producto que se adapte a su contorno corporal para no dañar lesiones crónicas. En realidad es necesario saber qué tipo de colchón se necesita preguntando a los profesionales y, también, a fisios y demás especialistas corporales. Si el colchón falla, falla el resto» explican desde Colchones Gomarco.

En su catálogo cuentan, además, con todo tipo de modelos y medidas que van desde el núcleo HR para ir incorporando capas a sus colchones que mejoren la confortabilidad, la estabilidad y, cómo no, el descanso.

A esto se suma, por supuesto, todo tipo de complementos. La almohada adecuada, la ropa de cama de materiales naturales, el cabecero tendencia pero de materiales de calidad, el canapé para que se adapte perfectamente el colchón a su base, las colchas o edredones para que la temperatura corporal sea la adecuada…

A partir de aquí, todo se trata de hábitos que ir adquiriendo.

Por ejemplo, es recomendable olvidarse de tomar nada que contenga cafeína desde las 5 o 6 de la tarde, tratar de cenar pronto – casi en horario europeo – para acostarse con la digestión finalizada o, incluso, optar por infusiones relajantes media hora antes de dormir.

Acostarse siempre a la misma hora, incluso haciendo de esto un hábito los días que no se tenga sueño, es clave para que el cuerpo y mente vayan adaptándose a la rutina de un sueño reparador.

Igualmente, se recomienda leer o hacer una actividad alejada de las pantallas justo antes de acostarse para evitar que el cerebro esté con más actividad de la necesaria.

Una habitación ventilada, a oscuras y sin ruido es también un ingrediente necesario para conseguir conciliar el sueño. A ella se puede incluso incluir alguna rutina musical relajante o incluso algo de aromaterapia para ayudar a los sentidos a entender que ha llegado el momento de descansar.

Solo en caso de verdadera necesidad será cuando los facultativos propongan un tratamiento médico para paliar el insomnio.