La pandemia aumenta un 25% la ansiedad y la depresión en el mundo, según la OMS

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MADRID, 02 (SERVIMEDIA)

La prevalencia mundial de ansiedad y depresión aumentó en un 25% durante el primer año de pandemia de la covid-19, según un informe científico publicado este miércoles por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Las preocupaciones sobre posibles aumentos en las condiciones de salud mental ya habían llevado al 90% de los países encuestados a incluir la salud mental y el apoyo psicosocial en sus planes de respuesta a la covid-19, pero siguen existiendo importantes brechas y preocupaciones, según el informe.

«La información que tenemos ahora sobre el impacto de la covid-19 en la salud mental del mundo es sólo la punta del iceberg», indicó el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien añadió: «Ésta es una llamada de atención a todos los países para que presten más atención a la salud mental y hagan un mejor trabajo de apoyo a la salud mental de sus poblaciones».

Una explicación para el aumento es el estrés sin precedentes causado por el aislamiento social resultante de la pandemia. Vinculado a esto estaban las limitaciones en la capacidad de las personas para trabajar, buscar el apoyo de sus seres queridos y participar en sus comunidades.

La soledad, el miedo a la infección, el sufrimiento y la muerte para uno mismo y para los seres queridos, el dolor después del duelo y las preocupaciones financieras también se citan en el informe como factores estresantes que conducen a la ansiedad y la depresión. Entre los trabajadores de la salud, el agotamiento ha sido un desencadenante importante para el pensamiento suicida.

JÓVENES Y MUJERES

El informe, que se basa en una revisión de la evidencia existente sobre el impacto de covid-19 en la salud mental y los servicios de salud mental, e incluye estimaciones del último estudio ‘Carga mundial de enfermedades’, muestra que la pandemia ha afectado la salud mental de los jóvenes y que están desproporcionadamente en riesgo de comportamientos suicidas y autolesivos.

También indica que las mujeres se han visto más gravemente afectadas que los hombres y que las personas con afecciones de salud física preexistentes, como asma, cáncer y enfermedades cardíacas, tenían más probabilidades de desarrollar síntomas de trastornos mentales.

Los datos sugieren que las personas con trastornos mentales preexistentes no parecen ser desproporcionadamente vulnerables a la infección por covid-19. Sin embargo, cuando estas personas se infectan es más probable que sufran hospitalización, enfermedad grave y muerte en comparación con las personas sin trastornos mentales. Las personas con trastornos mentales más graves, como las psicosis, y los jóvenes con trastornos mentales, están particularmente en riesgo.

BRECHAS DE ATENCIÓN

Este aumento en la prevalencia de problemas de salud mental ha coincidido con graves interrupciones en los servicios de salud mental, lo que ha dejado brechas en la atención para quienes más lo necesitan. Durante gran parte de la pandemia, los servicios para afecciones mentales, neurológicas y de uso de sustancias fueron los más interrumpidos entre todos los servicios de salud esenciales notificados por los Estados miembro de la OMS. Muchos países también informaron de importantes interrupciones en los servicios que salvan vidas para la salud mental, incluida la prevención del suicidio.

A finales de 2021, la situación había mejorado un poco, pero hoy en día demasiadas personas siguen sin poder obtener la atención y el apoyo que necesitan tanto para las condiciones de salud mental preexistentes como para las recientemente desarrolladas.

Al no poder acceder a la atención presencial, muchas personas han buscado apoyo en línea, lo que indica una necesidad urgente de hacer que las herramientas digitales confiables y efectivas estén disponibles y sean de fácil acceso. Sin embargo, el desarrollo y la implementación de intervenciones digitales sigue siendo un desafío importante en países y entornos con recursos limitados, según el informe.

MÁS INVERSIÓN

Para la OMS, el compromiso con la salud mental debe ir acompañado de un aumento global de la inversión. Sin embargo, la situación subraya una escasez mundial crónica de recursos que continúa hoy en día.

El Atlas de Salud Mental más reciente de la OMS mostró que los gobiernos de todo el mundo gastaron en 2020 de media poco más de un 2% de sus presupuestos de salud en salud mental y muchos países de bajos ingresos informaron tener menos de un trabajador de salud mental por cada 100.000 personas.

«Si bien la pandemia ha generado interés y preocupación por la salud mental, también ha revelado una falta histórica de inversión en servicios de salud mental. Los países deben actuar con urgencia para garantizar que el apoyo de salud mental esté disponible para todos», indicó Dévora Kestel, directora del Departamento de Salud Mental y Uso de Sustancias de la OMS.