¿Qué significan los términos utilizados en el ámbito tecnológico?

0
34

Till Simon Nagel (dpa) – Muchos términos tecnológicos utilizados a diario son, en el mejor de los casos, solo vagamente conocidos. La mayoría de los usuarios apenas se atrevería a explicarlos.

Con la ayuda de libros de consulta, un panel de siete expertos y un periodista especializado, se dilucidarán aquí algunos de ellos de forma breve y concisa.

El estándar 5G es la quinta generación de redes móviles. Su evolución comenzó hace unos años y se está extendiendo en todo el mundo a un ritmo acelerado. Esta tecnología sucesora del 4G ofrece velocidades de transmisión significativamente mayores y tiene tiempos de retardo mucho más cortos. Esto significa que se pueden conectar simultáneamente más sensores, software y otras tecnologías que antes.

¿Y qué significa “blockchain“? “En términos muy sencillos, una cadena de bloques no es más que una base de datos”, explica Caspar von Allwörden, redactor de la revista especializada alemana “t3n”. La diferencia radica en que esta se almacena de forma descentralizada en muchos ordenadores.

Las transferencias de dinero en criptomoneda, por ejemplo, se almacenan en una cadena de bloques: “La persona A envía a la persona B la suma X”. Como las transacciones quedan almacenadas de forma idéntica en muchos ordenadores, están protegidas contra falsificaciones.

Una cadena de bloques también podría almacenar datos de vacunación, por ejemplo, o contratos entre personas o empresas. Cada ordenador que participa en la cadena de bloques se convierte, en principio, en otro nudo de la red y se hace con una copia completa de la base de datos. De esta manera, las transacciones son verificadas y documentadas.

La denominación “cadena de bloques” se deriva de su funcionamiento: los datos de las transacciones se recogen en bloques y se encadenan unos con otros.

El bitcóin es una moneda digital, a decir verdad, la primera y mayor criptomoneda por capitalización de mercado basada en la cadena de bloques Bitcoin. Los usuarios crean nuevos bitcoines con la ayuda de procesos matemáticos, lo que se denomina “minería”.

“Hay un número fijo de bitcoines, y cuantos más se crean, más costoso resulta crear más”, especifica Caspar von Allwörden. Aunque es digital, el bitcóin es un recurso limitado; puede haber un máximo de 21 millones de ellos. “Eso lo hace interesante para fines especulativos”.

Las transacciones en bitcoines son difíciles de asignar a personas individuales. Por lo tanto, la criptomoneda también se utiliza a menudo para realizar pagos en contextos ilegales.

Las criptomonedas no son emitidas por un organismo público. Se transfieren, almacenan y comercian electrónicamente y en general son utilizadas como medio de intercambio o inversión.

Big data es un término que describe la recopilación masiva de datos sobre un tema o área específica que luego se evalúan según determinados criterios con la ayuda de algoritmos informáticos inteligentes. En general, son utilizados para tomar decisiones en empresas o hacer predicciones lo más precisas posibles.

Un ejemplo: una empresa de panadería recoge datos de tráfico, precios de las materias primas, datos meteorológicos, el historial de ventas de cada sucursal y mucho más. Estos datos se analizan y de ellos se derivan recomendaciones concretas sobre cuántos panes hay que hornear en cada sucursal.

El bot conversacional o “chatbot” es a menudo el primer contacto en el servicio de atención al cliente de los sitios web. El usuario escribe su pregunta y el programa informático que hay detrás del bot le da respuestas más o menos útiles. ¿Es un bot conversacional un sistema inteligente? “No”, asevera Caspar von Allwörden. “Funciona en base a un catálogo de palabras clave”.

Un ejemplo: alguien ha olvidado su contraseña y escribe al bot. El bot ve la palabra clave “Olvidé contraseña” y envía un enlace para restablecerla. En el mejor de los casos, el bot puede resolver problemas menores y remitir a los clientes a las páginas de ayuda, aliviando así al personal de servicio por teléfono. En el peor de los casos, es solo un obstáculo molesto.

¿Quién no ha escuchado o leído alguna vez los términos nube o computación en la nube? A grandes rasgos, se trata de ordenadores que se encuentran en otro lugar. La computación en la nube utiliza uno o varios ordenadores hospedados en centros de datos y hace el trabajo desde allí.

Para los videojuegos más elaborados, por ejemplo, ya no se necesita un ordenador potente, ya que simplemente se juegan desde los servidores en los que están alojados.

En estos ordenadores remotos se puede alquilar almacenamiento, potencia informática o servicios completos, como paquetes de software para el trabajo de oficina. Ejemplos conocidos para los usuarios privados son los servicios de almacenamiento y software de Google, iCloud de Apple o los servicios de juegos en la nube como PlayStation Now o Google Stadia.

La ventaja es que no siempre se necesita el último hardware o discos duros con mucho espacio de almacenamiento. La desventaja: “Hay que confiar en el proveedor”, advierte Caspar von Allwörden. “Las copias de seguridad de Google o las cuentas de correo electrónico también funcionan en la nube. Ahora casi todo se ejecuta a través de una nube sin que el usuario se percate”.

Las famosas y molestas “cookies” son pequeños archivos de texto. Los sitios web a los que se accede las almacenan en el navegador o directamente en el ordenador. Según Bitkom, la asociación alemana de economía digital, se distingue entre cookies técnicamente necesarias y cookies de seguimiento (a veces también llamadas cookies de marketing).

Las primeras son necesarias para el funcionamiento técnico de un sitio web, por ejemplo, para almacenar un artículo en la cesta de la compra de una tienda online. Las cookies de seguimiento se utilizan para recopilar datos adicionales sobre el comportamiento del usuario, por ejemplo, con fines publicitarios.

Caspar von Allwörden explica también el término inteligencia artificial: “Se trata de un subcampo de la informática que se ocupa de la automatización o el aprendizaje automático”. Según Bitkom, la IA permite que los ordenadores aprendan de la experiencia, se adapten a nueva información y hagan frente a tareas que requieren habilidades de pensamiento similares a las humanas.

Los ordenadores suelen entrenarse con grandes cantidades de datos para que realicen tareas muy específicas mediante el procesamiento de datos y el reconocimiento de patrones. Por ejemplo, los ordenadores pueden reconocer imágenes o lenguaje, hacer predicciones o jugar al ajedrez.

Como ejemplo de aprendizaje automático, Caspar von Allwörden cita los captchas. Se trata de las a veces molestas consultas en Internet al iniciar sesión o al comprar para saber si se es realmente un ser humano. Estas piden hacer clic en cualquier foto que muestre, por ejemplo, un semáforo, un coche o una boca de riego.

Un token no fungible, o TNF, es una especie de certificado de autenticidad para el mercado digital del arte. Algo curioso, ya que los bienes digitales siempre se pueden copiar, y, en realidad, todas las copias tendrían el mismo valor, explica Caspar von Allwörden.

Sin embargo, con el TNF, un bien digital es declarado original y no puede ser falsificado porque está almacenado en una cadena de bloques. “Con el TNF, un artista pone su firma: ‘Esta es la obra que he creado y la subasto'”.

Entre los ejemplos de TNF vendidos están el primer tuit del fundador de Twitter, Jack Dorsey, o, más recientemente, el código fuente de la World Wide Web. Tanto el tuit como el código fuente siguen en circulación, pero el único “original” pertenece ahora a una persona. “También se podría decir que es un objeto puramente especulativo”, añade von Allwörden.

Según Bitkom, a diferencia de los ordenadores clásicos, los ordenadores cuánticos realizan los cálculos aprovechando los efectos de la mecánica cuántica. Esto les permite resolver ciertos problemas mucho más rápido que los ordenadores clásicos, que aún funcionan basándose en los dos valores 1 o 0, llamados bits. El ordenador cuántico funciona con qubits, que teóricamente pueden ser, además de 1 y 0, un número infinito de otros valores.

Un ordenador cuántico no calcula resultados exactos, sino probabilidades; por tanto, solo los cálculos múltiples permiten hacer afirmaciones claras. “Se trata de ordenadores especiales para tareas especiales, como las previsiones meteorológicas, con enormes modelos matemáticos”, precisa Caspar von Allwörden.

En la realidad virtual, o RV, se crean mundos digitales a los que se puede acceder con la ayuda de unas gafas de vídeo y unos dispositivos especiales. Estas gafas sellan completamente el campo de visión y crean la ilusión de estar en mundos creados artificialmente.

“La realidad virtual es más bien para el sector del entretenimiento”, puntualiza Caspar von Allwörden. “En los juegos, puede ser muy divertido”. Pero también existe la formación en RV en la industria o la RV como alternativa de visualización a la hora de comprar un coche o planificar edificios.

Además, también existe la RA, o realidad aumentada. Aquí, los elementos digitales se integran en el mundo real con la ayuda de cámaras, pantallas y tecnología informática. Es el caso, por ejemplo, de las pantallas de visualización frontal en los coches, que proyectan en el parabrisas la velocidad, la navegación o las advertencias de obstáculos.