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GrandesZapatos, la marca que puso fin a la resignación de tener el pie grande

¿Qué pasa cuando algo tan cotidiano como encontrar zapatos se convierte en un reto constante? Lo que para la mayoría es una elección sencilla, para quienes calzan tallas grandes ha sido, durante mucho tiempo, una búsqueda sin demasiadas opciones.

De esa necesidad concreta nació Grandes Zapatos, una tienda online que decidió dar respuesta a un mercado olvidado y que hoy se ha consolidado como referente europeo en calzado de tallas grandes. Desde Barcelona, miles de pares salen cada año hacia hogares de toda Europa, llevando consigo algo más que producto: variedad, estilo y libertad para elegir.

Hablamos con Roger, su fundador, para conocer cómo empezó todo y qué hay detrás de este proyecto que pisa tan fuerte.

GrandesZapatos nació en 2011, pero su historia empieza mucho antes. ¿Cuándo se encendió la chispa?

La chispa fue más bien un fuego de esos que te acompañan durante años. Jordina y yo teníamos el mismo problema: no encontrábamos zapatos de nuestra talla. Y no hablamos de zapatos bonitos o técnicos, sino simplemente de tener algo que ponerse. Era frustrante, te condiciona el día a día, tu forma de vestir, incluso cómo te mueves por el mundo.

¿No había nada en el mercado? ¿Ni siquiera en tiendas especializadas?

Muy poco, y lo poco que había era como si la talla grande significara renunciar al diseño, a la moda, al color. Nos daba la sensación de que el mercado pensaba que si usabas un 47 o un 43 de mujer, tenías que conformarte con lo que había, aunque no te gustara. Y eso es una forma más de exclusión. Empezamos a comprar en el extranjero, principalmente en EE. UU., pero era insostenible a nivel de costes y tiempos. Entonces dijimos: si esto nos pasa a nosotros, seguro que hay más gente igual.

Y así nace GrandesZapatos…

Exacto. Empezamos en casa, con 400 pares que trajimos con mucho esfuerzo y un montón de ilusión. Fue todo artesanal: montar la web, hacer las fotos, aprender sobre logística… Tardamos medio año en estar listos y en mayo de 2011 lanzamos. Vendimos cuatro pares ese primer mes, pero no nos desanimamos. Sabíamos que esto era una carrera de fondo.

¿Cómo fue pasar del “nicho olvidado” a convertirse en un referente europeo?

Paso a paso. Escuchar muchísimo a nuestros clientes. La comunidad fue creciendo y nos pedían marcas concretas, modelos, tallas aún más grandes. Nos dimos cuenta de que no era solo un tema físico, sino emocional. La gente nos escribía dándonos las gracias, diciéndonos que por fin podían ir a una boda sin esconder los pies o hacer deporte con calzado adecuado. Ahí entiendes que no vendes solo zapatos, sino libertad.

¿Cuándo disteis el salto internacional?

En 2015 empezamos con el mercado francés, y poco a poco nos expandimos también a Portugal e Italia. Nos dimos cuenta de que este problema era global. Por eso también creamos la marca “GrandesShoes”, que nos permite conectar mejor con otros países.

GrandesZapatos no es solo una tienda online, también tenéis tienda física en Barcelona. ¿Qué aporta el contacto directo?

Muchísimo. Estar cara a cara con la gente te da una perspectiva que ninguna estadística puede darte. Nos cuentan sus historias, sus frustraciones, sus alegrías. Es una tienda, sí, pero también es un espacio donde se habla de autoestima, de cuerpos diversos, de romper estereotipos.

¿Romper estereotipos también pasa por no etiquetar el calzado como “de hombre” o “de mujer”?

Absolutamente. Mantenemos la clasificación por tallas tradicional para facilitar la búsqueda, pero dejamos claro que cualquiera puede llevar el zapato que le guste. La moda debería ser libre, no binaria.

¿Hay una marca que represente especialmente ese espíritu?

Laura Vita, sin duda. Es una marca que celebra la libertad de expresión, el color, lo diferente. Y esa filosofía encaja mucho con la nuestra. Queremos ofrecer zapatos que emocionen, que hablen de quién eres, sin pedir perdón por el número que calzas.

¿Qué os diferencia hoy como tienda frente a otros grandes operadores online?

Nosotros no somos un marketplace ni un almacén impersonal. Detrás hay un equipo pequeño pero muy implicado, que conoce el producto, que se lo prueba, que lo mide. Somos personas con los mismos problemas que nuestros clientes, así que entendemos lo que buscan. Además, trabajamos con marcas de calidad, ofrecemos asesoramiento real, y cuidamos cada detalle de la experiencia, desde la web hasta el embalaje.

GrandesZapatos ha crecido mucho, pero también ha atravesado momentos duros. ¿Qué nos puedes contar de esos momentos más complicados?

Jordina falleció en 2019. Fue un golpe brutal. Ella era el alma de todo esto. Pasó justo antes de la pandemia, que fue otro mazazo. Pero al mismo tiempo, sentí que teníamos que seguir, que esta tienda era también su legado. Nos mudamos, ampliamos espacio, reforzamos el equipo. Hoy seguimos adelante con la misma energía que ella puso desde el primer día.

¿Qué mensaje queréis transmitir a quien aún cree que tener el pie grande es “raro”?

Que no hay nada raro en tener el cuerpo que tienes. Lo raro es que el mercado aún no se haya adaptado. Nosotros no queremos que la gente se esconda o se conforme. Queremos que se expresen, que se sientan cómodos y orgullosos de cada paso. Y si podemos aportar a eso con un buen par de zapatos, entonces vale la pena todo.