Bruselas recomienda pasar de la política presupuestaria «expansionista» de 2020-2022 a una «neutra» en 2023

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– Aconseja iniciar un ajuste presupuestario gradual para reducir la deuda pública a partir de 2023, mientras que un saneamiento demasiado brusco podría afectar negativamente al crecimiento

MADRID, 02 (SERVIMEDIA)

La Comisión Europea adoptó este miércoles una comunicación en la que ofrece orientaciones generales en materia de política presupuestaria para 2023 a los Estados miembros, entre las que recomienda «pasar de una orientación presupuestaria expansionista agregada en 2020-2022 a una orientación presupuestaria agregada globalmente neutra en 2023», aunque «manteniéndose listos para reaccionar ante la evolución de la situación económica».

Así lo indicó la Comisión Europea en un comunicado en el que enmarca esta comunicación en el contexto de «la invasión no provocada e injustificada de Ucrania por parte de Rusia», por la que, «en solidaridad con Ucrania, la UE ha aprobado un paquete sin precedentes de sanciones económicas que tendrán graves repercusiones en la economía rusa y en su élite política».

A continuación, Bruselas también apunta que este conflicto «repercute negativamente en las perspectivas de crecimiento y hace más pronunciados los riesgos a la baja», por lo que subraya la necesidad «de una estrecha coordinación de las políticas económicas y fiscales, así como de una adaptación de las políticas presupuestarias en respuesta a la rápida evolución de las circunstancias», de forma que sus orientaciones «se ajustarán a la evolución económica cuando sea necesario».

El vicepresidente ejecutivo responsable de ‘Una Economía al Servicio de las Personas’, Valdis Dombrovskis, comentó que «estamos atravesando un período difícil para la economía europea y nuestros trabajadores», ya que, «tras una firme respuesta de la UE a la pandemia, nos enfrentamos a una nueva incertidumbre debido a la brutal agresión rusa en Ucrania, junto con retos existentes como la inflación y los elevados precios de la energía».

A este respecto, Dombrovskis lamentó que «nuestras sanciones tendrán consecuencias negativas para la economía, pero se trata de un precio que merece la pena pagar para defender la democracia y la paz», por lo que concluyó que «en los últimos años ya hemos venido reforzando nuestra resiliencia económica y ahora debemos seguir avanzando, mantener nuestra unidad y velar por una estrecha coordinación de nuestras políticas presupuestarias».

Por su parte, el comisario de Economía, Paolo Gentiloni, aseguró que los europeos «estamos unidos ante el brutal ataque ruso a Ucrania y a todos nuestros valores» y destacó que la «respuesta política común ha permitido a nuestras economías hacer frente a la tormenta causada por la pandemia y esta nueva crisis exige una coordinación igualmente sólida de nuestras decisiones económicas y presupuestarias».

ORIENTACIONES

En cuanto a las orientaciones de política presupuestaria, Bruselas establece cinco principios clave, como son garantizar «la coordinación de las políticas y una combinación coherente de políticas»; garantizar la sostenibilidad de la deuda mediante «un ajuste presupuestario gradual y de alta calidad y mediante el crecimiento económico»; fomentar la inversión y promover el crecimiento sostenible; fomentar estrategias presupuestarias coherentes con una perspectiva de ajuste presupuestario a medio plazo, teniendo en cuenta el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia; y que las estrategias presupuestarias diferencien y tengan en cuenta «la dimensión de la zona euro».

Para la Comisión, «la respuesta presupuestaria coordinada de los Estados miembros a la grave recesión económica provocada por la pandemia de covid-19, facilitada por la activación de la cláusula general de salvaguardia y apoyada por medidas a escala de la UE, ha tenido gran éxito». Por ello, considera que el mantenimiento de una estrecha coordinación de las políticas presupuestarias «es clave en el entorno inestable actual y para garantizar una transición fluida hacia una nueva senda de crecimiento sostenible y la sostenibilidad presupuestaria».

DEUDA

Así, sobre la base de las previsiones económicas de invierno de 2022, la Comisión considera adecuado «pasar de una orientación presupuestaria expansionista agregada en 2020-2022 a una orientación presupuestaria agregada globalmente neutra en 2023, si bien manteniéndose listos para reaccionar ante la evolución de la situación económica».

En este sentido, Bruselas recuerda que «la necesaria respuesta presupuestaria a la pandemia» y la contracción de la producción «han dado lugar a un aumento significativo de las ratios de deuda pública», aunque sin aumentar los costes de los intereses de esta, por lo que considera necesario «un ajuste presupuestario plurianual, combinado con inversiones y reformas para mantener el potencial de crecimiento, a fin de salvaguardar la sostenibilidad de la deuda».

Para ello, la Comisión opina que «es aconsejable iniciar un ajuste presupuestario gradual para reducir la elevada deuda pública a partir de 2023, mientras que un saneamiento demasiado brusco podría afectar negativamente al crecimiento y, por tanto, a la sostenibilidad de la deuda».

Por otro lado, Bruselas también resaltó la importancia de que las economías de la UE avancen en una senda de crecimiento «más sostenible» y que hacer frente «a los retos de las transiciones ecológica y digital» sea «una prioridad absoluta», por lo que, además de los recursos facilitados por los fondos europeos, recomienda promover «la inversión pública de alta calidad financiada a nivel nacional en los planes presupuestarios a medio plazo».

GOBERNANZA ECONÓMICA

Por otra parte, Bruselas también se refirió este miércoles al debate público en torno a la revisión de la gobernanza económica de la UE, recordando que dicho debate «se está celebrando a través de diversos foros, tales como reuniones específicas, talleres y una encuesta en línea, que concluyó el 31 de diciembre de 2021».

Así, la Comisión subrayó que «en este debate inclusivo participan los ciudadanos y una amplia gama de partes interesadas, concretamente interlocutores sociales, profesionales del mundo académico, otras instituciones y organismos de la UE y los gobiernos y parlamentos nacionales, entre otras», y que actualmente se encuentra analizando las observaciones que ha recibido, a partir de las cuales presentará un informe de síntesis en marzo de este año.

A este respecto, la Comisión apuntó una serie de «cuestiones clave» en las que trabajar para lograr un consenso de cara al futuro marco presupuestario de la UE, como que «garantizar la sostenibilidad de la deuda y promover el crecimiento sostenible mediante inversiones y reformas son fundamentales».

También indicó que una mayor atención a medio plazo en la supervisión presupuestaria de la UE «parece una vía prometedora»; y que «debería seguir debatiéndose qué enseñanzas pueden extraerse del diseño, la gobernanza y el funcionamiento del MRR»; y considera que «los objetivos clave son la simplificación, una mayor responsabilización nacional y una mejor aplicación de la legislación»