Europa explora nuevas medidas de ahorro energético mientras la crisis derivada de la dependencia exterior sigue presionando a gobiernos y empresas.
La propuesta de impulsar, al menos un día obligatorio de teletrabajo en la semana busca reducir desplazamientos y consumo en oficinas, pero no es la única iniciativa sobre la mesa. En varios países ya se debate cómo reorganizar horarios, limitar consumos innecesarios y transformar la movilidad para rebajar la demanda energética.
¿Están en peligro los actuales horarios comerciales?
Uno de los frentes que más se discute es el de la iluminación y los horarios comerciales.
En algunos países europeos se ha comenzado a recomendar o exigir que escaparates y edificios apaguen sus luces antes de lo habitual durante la noche.
En Francia, por ejemplo, el Gobierno impulsó un plan para limitar la iluminación nocturna de edificios públicos, oficinas y escaparates comerciales. La normativa obliga a apagar las luces de tiendas y oficinas una hora después del cierre y mantenerlas apagadas durante la madrugada, una medida pensada para reducir la demanda eléctrica urbana sin afectar a la actividad económica durante el día.
También se plantea adelantar el cierre de determinados comercios y centros comerciales para reducir el uso de iluminación, climatización y sistemas eléctricos durante las horas de menor actividad. Estas decisiones recuerdan a medidas aplicadas en anteriores crisis energéticas, cuando los gobiernos intentaban recortar la demanda en los momentos de menor productividad económica.
En Alemania, una de las economías más expuestas a la dependencia energética, se han aplicado restricciones más amplias en edificios públicos y espacios comerciales. El Ejecutivo aprobó normas para limitar la calefacción en edificios administrativos durante el invierno y prohibir la iluminación nocturna de monumentos y edificios históricos salvo en ocasiones excepcionales. Además, varias ciudades han comenzado a recomendar a los comercios adelantar el cierre de tiendas o reducir el uso de climatización para contener el consumo.
Otra línea de actuación pasa por fijar límites más estrictos al uso de calefacción y aire acondicionado en edificios públicos y privados. Varios gobiernos ya han planteado establecer rangos obligatorios de temperatura tanto en invierno como en verano para evitar consumos excesivos.
El objetivo es homogeneizar el uso energético en oficinas, centros comerciales o edificios administrativos, donde pequeñas variaciones de temperatura pueden suponer grandes diferencias en el gasto energético agregado.
En el caso de Italia, el Gobierno ha combinado límites de temperatura en oficinas y comercios con iniciativas relacionadas con la movilidad urbana. Entre las medidas estudiadas se encuentran jornadas laborales más flexibles para evitar picos de tráfico y campañas para incentivar el uso del transporte público frente al coche privado. La estrategia busca reducir simultáneamente el consumo energético en edificios y el gasto en combustibles en el transporte cotidiano.
La reorganización de la movilidad diaria también aparece como una palanca clave. Reducir el uso del coche privado mediante incentivos al transporte público, el refuerzo de redes ferroviarias o el impulso al uso compartido de vehículos permitiría recortar significativamente el consumo de combustibles. Algunas administraciones estudian ampliar zonas de bajas emisiones, promover jornadas laborales escalonadas o fomentar la bicicleta y los desplazamientos a pie para reducir los picos de tráfico y el gasto energético asociado.
Otra propuesta consiste en desplazar parte del consumo energético industrial y comercial hacia las horas valle del sistema eléctrico. Mediante tarifas dinámicas o incentivos regulatorios, los gobiernos pueden promover que fábricas, centros logísticos o grandes instalaciones eléctricas concentren determinadas actividades en momentos de menor demanda. Con ello se reduce la presión sobre el sistema energético en horas punta y se optimiza el uso de la generación disponible, algo especialmente relevante en un contexto de transición hacia fuentes renovables más variables.













