La industria española de la automoción acaba de dar un paso que puede modificar el mapa europeo de fabricación de vehículos.
El acuerdo alcanzado entre Ford y el grupo chino Geely para compartir la producción en la planta de Almussafes (Valencia) supone mucho más que una alianza industrial: convierte a España en uno de los principales puntos de entrada de los fabricantes chinos al mercado europeo y ofrece una nueva perspectiva para una factoría cuyo futuro llevaba años marcado por la incertidumbre.
El pacto responde a intereses comunes. Ford necesita aprovechar mejor unas instalaciones infrautilizadas tras la desaparición de varios modelos de su catálogo europeo, mientras que Geely busca una base de producción dentro de la Unión Europea desde la que fabricar vehículos destinados al mercado comunitario, evitando así parte de las barreras comerciales y reduciendo costes logísticos.
Un acuerdo que cambia el futuro de Almussafes
La alianza se materializa mediante una sociedad conjunta en la planta valenciana.
Ford mantendrá la mayoría del accionariado, con un 60%, mientras que Geely contará con el 40% restante.
Ambas compañías compartirán parte de las instalaciones y coordinarán la fabricación de distintos modelos bajo sus respectivas marcas.
La planta de Almussafes dejará de depender prácticamente en exclusiva del Ford Kuga, el modelo que había sostenido la producción en los últimos años. Gracias al acuerdo, el objetivo es ampliar la gama de vehículos fabricados hasta alcanzar cinco modelos diferentes antes de finales de 2028.
Entre ellos figurarán dos SUV de Geely, un crossover desarrollado por Ford sobre una arquitectura compartida y otros modelos ya previstos por la compañía estadounidense, como el futuro Bronco destinado al mercado europeo.
Esta diversificación reduce uno de los principales riesgos que afrontaba la fábrica valenciana: depender de un único vehículo para mantener la actividad.
Qué coches se fabricarán
Uno de los grandes atractivos del acuerdo es que Geely producirá por primera vez vehículos propios en territorio europeo.
Las informaciones conocidas apuntan a que el fabricante chino ensamblará un modelo derivado del EX2, desarrollado sobre la plataforma GEA (Global Intelligent Electric Architecture), una arquitectura multienergía capaz de admitir versiones híbridas, híbridas enchufables y completamente eléctricas.
La estrategia responde al cambio que vive el mercado europeo. Frente a una demanda todavía diversa, los fabricantes buscan plataformas flexibles que permitan producir distintas motorizaciones en una misma línea de montaje.
Además, fabricar dentro de la Unión Europea permite a Geely ganar competitividad frente a otros fabricantes chinos afectados por los aranceles europeos sobre los vehículos eléctricos importados desde China.
España, nuevo polo para los fabricantes chinos
La operación confirma una tendencia que ya se estaba consolidando durante los últimos años: España se está convirtiendo en uno de los principales destinos de inversión para la industria automovilística china.
La combinación de una potente red de proveedores, experiencia industrial, infraestructuras logísticas y una posición estratégica para distribuir vehículos por toda Europa hace especialmente atractivas las plantas españolas.
En este contexto, Almussafes ofrece otra ventaja añadida: dispone de instalaciones modernas con capacidad productiva muy superior a la utilizada actualmente. Antes de la reestructuración de Ford, la fábrica llegó a superar ampliamente los 400.000 vehículos anuales, mientras que en los últimos ejercicios su actividad se había reducido de forma considerable.
Para Geely, acceder a esta infraestructura supone ahorrar años de desarrollo respecto a levantar una nueva planta desde cero.
El impacto sobre el empleo
Uno de los aspectos más esperados era conocer cómo afectaría el acuerdo a la plantilla.
Aunque Ford y Geely todavía no han facilitado una cifra concreta de nuevos empleos, ambas compañías han confirmado que la ampliación de la producción requerirá incrementar el número de trabajadores conforme entren en fabricación los nuevos modelos.
Actualmente, la factoría de Almussafes cuenta con alrededor de 4.100 empleados, una cifra muy inferior a la registrada hace apenas unos años, cuando superaba los 7.000 trabajadores tras los distintos expedientes de regulación y planes de ajuste derivados de la transformación del sector.
Los responsables de Geely han asegurado, además, que apostarán por el talento local y que la producción se apoyará en trabajadores valencianos y en la red de proveedores instalada en la región, descartando el traslado masivo de personal desde China.
Una alianza con impacto europeo
Más allá de Valencia, el acuerdo tiene una dimensión estratégica para toda la industria automovilística europea.
Los fabricantes chinos están acelerando su implantación industrial en Europa para acercar la producción a los consumidores y adaptarse a un entorno comercial más exigente. Para Ford, compartir instalaciones permite reducir costes fijos, aumentar la utilización de la planta y garantizar su continuidad industrial tras años de incertidumbre.
La alianza también evidencia un cambio de paradigma en el sector. Frente a la competencia tradicional entre fabricantes occidentales y asiáticos, comienzan a imponerse fórmulas de cooperación que combinan plataformas tecnológicas, capacidades industriales y redes comerciales.
Si los calendarios previstos se cumplen, Almussafes pasará de ser una planta cuyo futuro estaba en duda a convertirse en uno de los principales centros europeos de producción de vehículos de origen chino. Un cambio que sitúa a España en una posición estratégica dentro de la nueva geografía mundial del automóvil y que podría atraer nuevas inversiones en un momento de profunda transformación para la movilidad.







