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Qué son los números misteriosos que suenan en la radio iraní

Desde que comenzó el último ataque contra Irán, radioaficionados y analistas de inteligencia han detectado algo que parecía haber quedado anclado en la Guerra Fría: emisiones de números repetidos en radio de onda corta.

Se trata de voces masculinas que recitan secuencias numéricas en persa —a veces acompañadas de música o tonos— que se repiten durante minutos.

Nadie reconoce oficialmente su origen ni su propósito, pero su aparición en pleno contexto de tensión geopolítica ha reactivado un viejo debate sobre los llamados numbers stations.

Estas emisiones no son un fenómeno nuevo. Durante décadas, especialmente entre los años cincuenta y noventa, los servicios de inteligencia de distintos países utilizaron transmisiones similares para enviar mensajes cifrados a agentes en el extranjero.

El sistema era simple y extraordinariamente difícil de rastrear: un espía solo necesitaba un receptor de radio común y una libreta con una clave de descifrado. Al escuchar la secuencia correcta, podía convertir los números en instrucciones concretas.

El regreso de emisiones similares coincidiendo con el conflicto ha alimentado varias teorías.

La más clásica sostiene que se trata precisamente de eso: comunicaciones clandestinas dirigidas a redes de inteligencia o células dormidas. En este modelo, las secuencias de números funcionarían como la mitad pública de un cifrado de una sola vez, un sistema prácticamente imposible de romper sin la clave correcta.

Algunos analistas consideran plausible que, en un escenario de guerra híbrida, un Estado vuelva a recurrir a métodos analógicos que no dependen de internet ni de infraestructuras vulnerables a ciberataques.

Otra interpretación apunta a que el objetivo podría no ser la comunicación sino el efecto psicológico. Las numbers stations siempre han tenido un aura inquietante: voces frías recitando cifras en bucle, a menudo en mitad de la noche, captadas por aficionados de todo el mundo. Emitir algo así durante un conflicto puede funcionar como una forma de señal ambigua. Quien conozca la historia de estas transmisiones sabe que están asociadas al espionaje; escucharlas puede sugerir que hay operaciones encubiertas en marcha aunque nadie pueda confirmarlo.

También existe la posibilidad de que las emisiones estén relacionadas con ejercicios de inteligencia o pruebas técnicas. En el pasado, algunas estaciones de números no enviaban mensajes reales sino secuencias de prueba para mantener operativos los sistemas o para comprobar la cobertura de señal. Mantener este tipo de infraestructura activa podría formar parte de la preparación para escenarios más amplios.

Por último, algunos expertos plantean una explicación más prosaica: interferencias o transmisiones experimentales que, al circular por redes de radioaficionados y redes sociales, se reinterpretan rápidamente como señales de espionaje. La cultura popular lleva décadas fascinada por las numbers stations, y cada nueva grabación tiende a alimentar la idea de conspiraciones globales incluso cuando la evidencia es limitada.

Lo que mantiene vivo el misterio es precisamente la naturaleza de estas emisiones. La radio de onda corta permite que una señal viaje miles de kilómetros y sea escuchada por cualquiera con el equipo adecuado. Pero también ofrece anonimato: rastrear con precisión el origen de una transmisión puede ser extremadamente difícil.

En una era dominada por satélites, internet y vigilancia digital, ese anonimato analógico vuelve a ser sorprendentemente útil.

Por ahora, nadie ha confirmado oficialmente quién está detrás de las emisiones relacionadas con Irán ni qué significan las secuencias que se escuchan. Pero el simple hecho de que hayan vuelto a aparecer en medio de una crisis internacional recuerda algo que muchos daban por superado: en el mundo de la inteligencia, algunas de las herramientas más antiguas siguen siendo las más discretas.