Una reforma, ¿cómo hacer que no sea un caos?

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Reformar una casa es uno de los momentos de más estrés que puedes vivir en la vivienda. Pese a que se sabe que, al acabar, todo quedará impecable al haber contado con profesionales, el momento en el que hay que afrontar que llega el día de comienzo es complicado.

¿Cuáles son los pasos naturales de una reforma?

En primer lugar, hay que tener claro que una reforma va a suponer un trasiego de profesionales por la vivienda y que, de ser posible, sería mejor si no se vive dentro y se puede pasar el tiempo que dure (normalmente una o dos semanas) en otro alojamiento.

Esto, que sería lo ideal, no siempre es posible, por lo que hay que contactar con profesionales que, además de planificar y presupuestar de forma correcta el proyecto, coordinen con la familia cómo realizarlo para interferir lo menos posible en las necesidades de la obra y de los habitantes.

Además, en caso de necesitar coordinar un container en el que echar los materiales retirados, pedir permisos, etc. serán los profesionales quienes se encarguen de ello.

Para conseguir agilizar al máximo las obras y acometidas que sean necesarias sería recomendable dejar las estancias vacías, para lo que, en el caso de las capitales, será necesario ver las opciones de almacenaje.

Es fácil, por ejemplo, encontrar guardamuebles baratos en Madrid que den la tranquilidad de permitir el almacenaje de muebles y enseres garantizando seguridad las 24 horas del día, así como el acceso a los mismos.

Este tipo de soluciones, que pueden contratarse durante días, meses o incluso años, puede ser un gran desahogo en el que luego dejar algunas piezas que no volverán a la vivienda tras la reforma pero que no quieren perderse. También es una solución mientras se venden.

Mientras dure la reforma se deberá ir hablando con la cuadrilla para ver los avances y solucionar alguna duda si la hubiera, aunque también hay que decir que no se deben hacer cambios según se avanza la obra ya que puede acabar en desastre. Si un proyecto está definido, lo mejor es que se finalice como estaba planificado para no incrementar el precio, hacer chapuzas o descoordinar los materiales.

Ante todo, hay que pensar que después del caos en el que se ve la vivienda, casi en ruinas en algunos casos, llegará la construcción hasta conseguir la casa deseada. Así que hay que armarse de paciencia.

Finalmente, una vez terminada y hecha la limpieza, es el momento de volver a decorar, recoger los enseres y muebles que volverán a casa del guardamuebles y ¡disfrutar!