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Máximo partido al amortizar la hipoteca antes de final de año

La recta final del año es uno de los momentos más interesantes para revisar la economía doméstica y valorar si conviene amortizar la hipoteca.

Para muchos contribuyentes, adelantar pagos puede suponer un importante ahorro fiscal y financiero en la declaración de la renta que se presenta de abril a junio del año siguiente.

Pero, ¿cómo aprovechar al máximo la amortización anticipada? ¿Cuál es el límite máximo desgravable en la declaración de la renta? ¿qué intereses se evitan a largo plazo? ¿Qué ventajas tiene amortizar plazo frente a amortizar capital?

Hacerse estas preguntas es buscar el máximo provecho a adelantar dinero y, por ello, es necesario conseguir respuestas claras para saber cómo actuar.

Máximo desgravable en la declaración de la renta

Si se compró la vivienda habitual antes del 1 de enero de 2013, probablemente es viable seguir beneficiándose de la deducción por inversión en vivienda habitual.

En este caso, amortizar la hipoteca antes de final de año puede ayudar a maximizar la deducción, ya que Hacienda permite desgravar hasta un 15% de las cantidades aportadas, con un límite máximo de 9.040€ por contribuyente.

Esto significa que, si sumando cada mensualidad aún no se ha alcanzado ese umbral, realizar una amortización adicional puede traducirse en un ahorro fiscal directo.

En una declaración conjunta, el límite se duplica, aunque siempre debe tenerse en cuenta cómo está configurado el préstamo y quién aparece como titular”, explican algunos asesores fiscales.

En otras palabras: si el objetivo es optimizar la deducción, conviene calcular cuánto se lleva amortizado en el año y ver si interesa aportar una cantidad extra que te permita acercarse o alcanzar esos 9.040€.

Intereses que se evitan a largo plazo amortizando

Más allá del aspecto fiscal, que suele ser la razón más habitual entre los hipotecados, la amortización anticipada también supone un beneficio importante en términos financieros dependiendo del tipo de préstamo suscrito.

La mayor parte de las hipotecas en España funcionan mediante un sistema de amortización francés, donde los primeros años se pagan muchos más intereses que capital y que, progresivamente, se va equilibrando hasta llegar al final del préstamo pagando prácticamente sólo capital.

Por eso, cada euro que se amortiza de forma anticipada reduce el saldo pendiente y genera un ahorro acumulado durante toda la vida del préstamo.

Al recortar capital pendiente, también se reducen los intereses futuros, lo que se traduce en un ahorro que puede ser muy elevado en hipotecas de larga duración. En periodos de subida de tipos o hipotecas variables, este efecto es aún mayor, ya que el saldo pendiente se utiliza como base para calcular los intereses de cada revisión”, enuncian algunos economistas.

¿Amortizar capital o amortizar plazo?

Cuando cualquier usuario se decanta por adelantar dinero a la hipoteca, puede elegir entre dos opciones: reducir capital o reducir plazo.

Ambas opciones tienen ventajas, pero no afectan igual a largo plazo. ¿Por qué?

  • Amortizar capital: Esta opción consiste en recortar directamente el saldo pendiente del préstamo. Eligiendo esta vía, las cuotas mensuales se rebajan porque baja el capital final, lo que también ayuda en cierta medida con los intereses. Es una opción interesante si quieres rebajar la cuota mensual o mantener mayor liquidez mes a mes, pero no se acorta en el tiempo ni en intereses. También puede ser útil si están previstos cambios económicos en el futuro y lo que interesa, en este momento, es tener una carga mensual más baja.
  • Amortizar plazo: Esta alternativa reduce directamente el tiempo restante del préstamo sin cambiar la cuota, pero acortando el tiempo de pago. Es, por lo general, la opción más rentable en términos financieros porque reduce de forma más intensa el total de intereses que se pagan en toda la vida de la hipoteca. Amortizar el plazo es especialmente recomendable cuando los tipos de interés son altos o en hipotecas variables, porque cada mes que se amortiza equivale a una cuota completa de intereses que ya no habrá que abonar.

¿Cuál conviene más antes del final de año?

Si se busca el mayor ahorro financiero, lo más habitual es que amortizar el  plazo resulte más ventajoso, lo que además se puede combinar con otro objetivo, optimizar la deducción fiscal y alcanzar el máximo de 9.040€.

También conviene hablar con un gestor para realizar el cálculo ya que hay otros gastos, como el propio seguro de la vivienda, que puede incluirse en la desgravación cuando están vinculados con el préstamo bancario.