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Los trabajos de verano que ayudan a ahorrar para el invierno

El verano continúa siendo la época del año en la que miles de jóvenes aprovechan las vacaciones académicas para incorporarse al mercado laboral y obtener unos ingresos extra.

Para muchos estudiantes supone su primera experiencia profesional; para otros, una oportunidad de reunir dinero con el que afrontar los gastos del próximo curso, pagar parte de la matrícula universitaria, costear un alquiler, renovar el equipo informático o simplemente disponer de un colchón económico para los meses de otoño e invierno.

La campaña estival concentra buena parte de la contratación juvenil en España gracias al aumento de la actividad en sectores estrechamente vinculados al turismo y al consumo. La llegada de millones de visitantes nacionales e internacionales incrementa la necesidad de personal en hoteles, restaurantes, comercios, empresas de ocio, transporte y servicios, generando decenas de miles de oportunidades laborales para trabajadores sin una larga experiencia previa.

Los datos de afiliación y contratación muestran que cada verano el empleo entre los menores de 30 años experimenta un importante impulso. Según las estadísticas del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), durante los meses estivales se formalizan cientos de miles de contratos para jóvenes, especialmente entre quienes tienen entre 16 y 29 años. A ello se suma el incremento de afiliados jóvenes a la Seguridad Social registrado habitualmente entre junio y agosto, coincidiendo con el inicio de la temporada alta turística.

La hostelería continúa siendo el principal motor del empleo estival. Camareros, ayudantes de cocina, personal de barra, recepcionistas y trabajadores de hoteles figuran entre los perfiles más buscados. La elevada rotación y la necesidad de reforzar las plantillas durante los meses de mayor ocupación convierten al sector en la principal puerta de entrada al mercado laboral para muchos estudiantes.

Los salarios dependen del convenio colectivo, la provincia y la categoría profesional, aunque un camarero o un ayudante de sala con jornada completa puede percibir entre 1.300 y 1.700 euros brutos mensuales. En zonas con una fuerte presión turística o cuando se realizan turnos nocturnos, festivos u horas extraordinarias, la remuneración puede situarse por encima de esas cifras.

El comercio también incrementa significativamente sus contrataciones durante el verano. Las rebajas, el aumento del consumo y la llegada de turistas impulsan la demanda de dependientes, cajeros, reponedores y mozos de almacén. Grandes superficies, cadenas de moda y supermercados suelen iniciar sus procesos de selección semanas antes del comienzo de la campaña estival para cubrir vacantes temporales.

En estos puestos, el salario suele oscilar entre 1.250 y 1.600 euros brutos mensuales para jornadas completas, aunque la cuantía final depende del convenio aplicable y de si el contrato incluye trabajo en domingos o festivos.

Otro de los sectores que más empleo genera es el ocio y el entretenimiento. Parques acuáticos, campamentos de verano, empresas de actividades deportivas, festivales, hoteles vacacionales y complejos turísticos buscan monitores, socorristas, animadores y auxiliares para atender el incremento de visitantes.

En estos casos, disponer de titulaciones específicas, como el certificado de socorrista o el título de monitor de tiempo libre, puede marcar la diferencia durante el proceso de selección y permitir acceder a salarios superiores.

El reparto a domicilio y la logística mantienen también una elevada demanda durante los meses estivales. Empresas de mensajería y operadores logísticos refuerzan sus plantillas para cubrir vacaciones y responder al aumento de pedidos. Aunque muchas vacantes requieren permiso de conducir, también existen oportunidades en almacenes, preparación de pedidos y clasificación de mercancías. Los salarios suelen situarse entre 1.300 y 1.800 euros brutos mensuales, dependiendo de la empresa y de los complementos asociados a turnos o productividad.

El turismo internacional ha impulsado igualmente la búsqueda de personal con conocimientos de idiomas. Hablar inglés, francés o alemán continúa siendo uno de los factores más valorados en hoteles, agencias de viajes, oficinas de información turística y establecimientos orientados al visitante extranjero. Para muchos jóvenes, acreditar un buen nivel de idiomas puede traducirse en un acceso más rápido al empleo y en mejores condiciones económicas.

Más allá del salario, la experiencia adquirida durante el verano representa un valor añadido para quienes buscan incorporarse posteriormente al mercado laboral.

Las empresas valoran especialmente competencias como la atención al cliente, el trabajo en equipo, la capacidad para desenvolverse bajo presión y la flexibilidad horaria, habilidades que pueden facilitar futuras contrataciones una vez finalizados los estudios.

Las previsiones para la campaña de verano de 2026 apuntan de nuevo a un elevado volumen de contratación vinculado al turismo, un sector que continúa representando uno de los principales motores de la economía española.

Diversas consultoras de recursos humanos estiman que la campaña estival generará más de 600.000 contratos relacionados con actividades turísticas, comerciales, logísticas y de ocio, una parte muy significativa de ellos ocupados por trabajadores menores de 30 años.

Para muchos jóvenes, estos meses seguirán siendo la mejor oportunidad del año para reunir un ahorro que permita afrontar con mayor tranquilidad los gastos del otoño y el invierno, al tiempo que incorporan a su currículum una experiencia laboral cada vez más valorada por las empresas.