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Bitcoin, ¿por qué se está devaluando a este ritmo?

En los últimos meses el recorrido del bitcoin se ha caracterizado por un ascenso desde los niveles de principios de 2026 hacia una zona cercana a los 96000 – 97000 USD, pero esa tendencia se ha invertido con fuerza en los últimos días.

Después de tocar máximos históricos próximos a los 126000 USD en octubre de 2025, el activo ha entrado en un proceso de corrección que llevó su precio por debajo de los 65 000 USD, consolidando lo que muchos participantes del mercado describen como una pérdida sostenida de impulso.

Según las cotizaciones, se registró un descenso del entorno del 3%-5% en una sola sesión, con mínimos de 64300 USD, situándose en niveles que no se veían desde principios de febrero. Todo ello ocurre en un mercado donde, desde comienzo de año, se acumulaba una caída en torno al 25-26% desde los niveles de enero.

Gran parte del análisis de tal movimiento en las cotizaciones gira en torno a factores macroeconómicos combinados con incertidumbres regulatorias y comerciales.

El detonante más reciente para la presión vendedora ha sido el ruido sobre políticas arancelarias de Estados Unidos: tras una decisión de la Corte Suprema que invalidó parte de los aranceles propuestos por la administración, la misma Casa Blanca anunció una subida al 15% de los aranceles globales bajo otra base legal.

Esa secuencia generó confusión en los mercados financieros globales y reavivó temores sobre desaceleración económica, perturbación de cadenas de suministro y persistencia de tipos de interés elevados, elementos que tradicionalmente ponen en tensión a los activos de riesgo como el bitcoin.

La reacción se materializó en la ruptura de soportes técnicos clave y un aumento de la aversión al riesgo entre inversores institucionales y minoristas.

Los movimientos en los mercados de derivados han reflejado la vulnerabilidad de la estructura del precio: las liquidaciones forzadas de posiciones apalancadas superaron cientos de millones de dólares en cuestión de horas, amplificando el descenso al activar stop-loss en cascada.

Datos de flujos de fondos también muestran que los productos cotizados (ETFs) vinculados a bitcoin han experimentado salidas sostenidas de capital en las últimas semanas, reduciendo un pilar importante de demanda institucional que había sostenido parte del rally previo. Esto ha sido interpretado por analistas como señal de que el optimismo se diluye cuando la macro se torna menos favorable y la liquidez global ajusta su perfil.

En cuanto a las políticas arancelarias específicamente, la literatura y los informes de mercado coinciden en describir un efecto indirecto pero significativo: los anuncios de alzas de tarifas y la subsiguiente incertidumbre sobre el crecimiento global tienden a desencadenar una rotación de activos desde los instrumentos de mayor volatilidad —como las criptomonedas— hacia refugios tradicionales (p. ej., oro).

Algunos estrategas señalan que si bien bitcoin a menudo se promueve como cobertura contra la inflación o como activo alternativo no correlacionado, su comportamiento reciente refleja una fuerte correlación con el apetito por riesgo global y los ciclos del mercado de renta variable, especialmente cuando las políticas comerciales generan preocupación sobre la expansión económica.

¿Una consolidación a la baja?

Expertos del sector, al analizar esta fase de consolidación bajista, no atribuyen la caída a un fallo fundamental de la criptomoneda en sí, sino a la confluencia de un contexto macro adverso, políticas macroeconómicas inesperadas y ajustes de sentimiento.

Algunos analistas técnicos interpretan las recientes caídas como parte de una “consolidación” que podría preceder a una etapa de acumulación más estable si se clarifican las políticas regulatorias y comerciales; otros advierten que hasta que no se vean señales claras de mejora en el apetito por riesgo global o un retorno consistente de flujos institucionales, el rango de precio puede permanecer bajo presión.

En conjunto, la evolución reciente del bitcoin ha estado marcada por la interacción de eventos políticos, decisiones de política económica y dinámicas de mercado que han llevado a una revaloración de su perfil de riesgo, provocando volatilidad significativa y un ajuste de precios desde los máximos alcanzados. La comunidad de inversores y analistas sigue de cerca estos factores, conscientes de que las criptomonedas no son inmunes a choques macroeconómicos globales ni a la sensibilidad frente a cambios en el entorno comercial internacional.