La Eurocámara quiere prohibir la venta de carne de cerdo, oveja y cabra de lugares deforestados

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– Se añadiría a la propuesta de Bruselas sobre carne de vacuno, madera, aceite de palma, soja, café y cacao

MADRID, 13 (SERVIMEDIA)

El Pleno del Parlamento Europeo aprobó este martes con 453 votos a favor, 57 en contra y 123 abstenciones la propuesta de la Comisión Europea respecto de un reglamento sobre productos libres de deforestación que supondría prohibir la venta de carne de cerdo, oveja y cabra, así como maíz y caucho procedentes de zonas deforestadas.

La Eurocámara exige a las empresas que se aseguren que los productos vendidos en la Unión Europea (UE) no provengan de tierras deforestadas o degradadas con el fin de luchar contra el cambio climático y la pérdida de biodiversidad.

La nueva ley obligaría a las empresas a verificar (la llamada ‘diligencia debida’) que los bienes vendidos en la UE no se hayan producido en tierras deforestadas o degradadas en ningún lugar del mundo.

Esto garantizaría a los consumidores que los productos que compran no contribuyen a la destrucción de los bosques, incluidas las masas boscosas tropicales, y, por lo tanto, reducen la contribución de la UE al cambio climático y la pérdida de biodiversidad.

Los eurodiputados también quieren que las empresas verifiquen que los bienes se produzcan de acuerdo con las disposiciones de derechos humanos del derecho internacional y respeten los derechos de los pueblos indígenas.

NOVEDADES

La Comisión Europea propuso en noviembre del año pasado un reglamento para atajar la deforestación global que prohibiría la venta de carne de vacuno, madera, aceite de palma, soja, café y cacao procedentes de zonas deforestadas, incluidos los productos que contienen, han sido alimentados o se han fabricado con esos productos básicos (como cuero, chocolate y muebles).

El Parlamento Europeo quiere incluir también la carne de cerdo, oveja y cabra, las aves de corral, el maíz, el caucho, el carbón vegetal y productos de papel impreso. Los eurodiputados también insisten en que los productos no deben haberse producido en tierras deforestadas después del 31 de diciembre de 2019, un año antes de lo que propuso la Comisión.

Además, la Eurocámara pretende que las instituciones financieras estén sujetas a requisitos adicionales para garantizar que sus actividades no contribuyan a la deforestación.

Si bien no se prohibirá ningún país o producto, las empresas que coloquen productos en el mercado de la UE estarían obligadas a ejercer la diligencia debida para evaluar los riesgos en su cadena de suministro.

Pueden, por ejemplo, usar herramientas de seguimiento satelital, auditorías de campo, desarrollo de capacidades de proveedores o pruebas de isótopos para verificar de dónde provienen los productos. Las autoridades de la UE tendrían acceso a la información pertinente, como las coordenadas geográficas. Los datos anónimos estarían disponibles para el público.

«INTENSIFICAR» LOS ESFUERZOS

Sobre la base de una evaluación transparente, la Comisión tendría que clasificar a los países -o parte de ellos- en riesgo bajo, estándar o alto dentro de los seis meses posteriores a la entrada en vigor de este reglamento. Los productos de países de bajo riesgo estarán sujetos a menos obligaciones.

«Nos tomamos en serio la lucha contra el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. Reconociendo que la UE es responsable de alrededor de un 10% de la deforestación mundial, no tenemos más remedio que intensificar nuestros esfuerzos para detener la deforestación mundial», apuntó Christophe Hansen, del Partido Popular Europeo y ponente de la iniciativa.

Tras la votación de este martes, el Parlamento Europeo está listo para comenzar las negociaciones (denominados ‘trílogos’) con los Estados miembro de la UE y la Comisión Europea para consensuar el texto final, lo que podría producirse el próximo mes de octubre.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), unos 420 millones de hectáreas de bosque -un área más grande que la UE- se perdieron debido a la deforestación entre 1990 y 2020.

El consumo de la UE representa alrededor de un 10% de la deforestación mundial y el aceite de palma y la soja representan más de dos tercios de esta situación.

ECOLOGISTAS Y CONSUMIDORES

La decisión del Parlamento Europeo respecto de una propuesta de legislación sobre deforestación importada recibió este martes el respaldo de organizaciones ecologistas y de consumidores como Amigos de la Tierra, CECU, Ecologistas en Acción, Greenpeace, Mighty Earth, SEO/BirdLife, WWF y la Coordinadora Estatal de Comercio Justo.

Las organizaciones valoraron que el nivel de ambición expresado por el Parlamento Europeo va más allá de la «decepcionante decisión» del Consejo de Ministros de Medio Ambiente de la UE del pasado 28 de junio, pero lamentaron que se hayan rechazado algunas enmiendas propuestas por la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria.

Así, apuntaron que la Eurocámara ha dejado fuera aspectos como la protección de otros ecosistemas naturales como praderas, turberas y humedales, y que la propuesta de reglamento no prevé un mecanismo de responsabilidad civil ni la posibilidad de reparación e indemnización.