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Trucos para conseguir billetes de avión más baratos este verano

Viajar en vacaciones suele implicar asumir que los billetes de avión serán más caros.

Sin embargo, hay una serie de estrategias que pueden ayudar a reducir el precio sin renunciar a un destino.

No se trata de trucos milagrosos, sino de hábitos que aprovechan el funcionamiento de las aerolíneas y los sistemas de fijación de precios.

Comprar con la suficiente antelación, pero sin pasarte

Uno de los errores más frecuentes es pensar que cuanto antes se compre un vuelo, más barato será.

En realidad, las aerolíneas lanzan algunas tarifas promocionales cuando ponen a la venta una ruta, pero durante muchos meses los precios suelen mantenerse estables o incluso subir y bajar varias veces.

Para los viajes de verano, lo más recomendable suele ser reservar entre dos y cuatro meses antes si el destino es nacional o europeo.

En vuelos de larga distancia, conviene ampliar ese margen a entre cuatro y seis meses.

Esperar a última hora rara vez sale rentable durante julio y agosto, ya que la demanda es muy elevada y los asientos más económicos suelen agotarse primero.

Ser flexible con los días y los horarios

Cambiar la fecha de salida o de regreso en apenas uno o dos días puede traducirse en diferencias de precio muy importantes.

Los vuelos de viernes por la tarde, sábados o domingos suelen ser los más demandados, mientras que despegar un martes o un miércoles acostumbra a resultar más económico.

También influye la hora del vuelo. Las primeras salidas de la mañana o los vuelos nocturnos suelen registrar tarifas más bajas porque son menos cómodos para muchos viajeros.

Si el calendario lo permite, dedicar unos minutos a comparar distintas combinaciones de fechas puede suponer un ahorro considerable.

No pagar por extras que realmente no se necesitan

Las tarifas básicas de muchas aerolíneas parecen muy económicas hasta que se añaden servicios opcionales.

Elegir asiento, embarque prioritario, equipaje en cabina adicional o maletas facturadas pueden hacer que el precio final aumente notablemente.

Si se viaja en pareja o en familia y no importa sentarse separado durante un trayecto corto, es posible evitar pagar por la selección de asiento.

La mayoría de compañías asignan uno de forma gratuita durante el proceso de facturación. Del mismo modo, viajar únicamente con una mochila que cumpla las medidas permitidas puede marcar una gran diferencia respecto a facturar equipaje.

Antes de añadir cualquier extra, merece la pena preguntarse si realmente es necesario o si el dinero puede destinarse a disfrutar más del destino.

Compara aeropuertos cercanos y evita búsquedas cerradas

En muchas ciudades existen varios aeropuertos relativamente próximos. Volar a uno secundario o salir desde un aeropuerto alternativo puede reducir el coste del billete de forma significativa, incluso teniendo en cuenta el desplazamiento hasta el centro.

Además, conviene realizar búsquedas sin limitarse a una única combinación de ida y vuelta.

En ocasiones resulta más barato comprar los trayectos por separado o incluso con aerolíneas diferentes.

Dedicar unos minutos a probar distintas opciones puede revelar tarifas que no aparecen en una búsqueda convencional.

Activar alertas de precio y no reservar en la primera búsqueda

Los precios de los vuelos cambian constantemente en función de la demanda y de las plazas disponibles.

Por eso, salvo que el importe ya sea muy competitivo o queden pocos asientos, suele ser buena idea activar alertas de precio durante varios días o semanas antes de comprar.

Estas herramientas permiten saber cuándo una tarifa baja o sube, facilitando la decisión de compra en el momento adecuado. Además, comparar el mismo vuelo en diferentes momentos del día puede ayudar a detectar promociones temporales sin tener que revisar manualmente todas las opciones.