La relación económica entre España y Estados Unidos se ha visto envuelta en un serio deterioro en cuestión de horas.
Si no es la primera vez que el gobierno español se posiciona en contra de las acciones de la administración de Trump, esta falta de sintonía se ha incrementado debido a la negativa del Gobierno español a autorizar el uso de las bases aéreas de Rota y Morón para apoyar operaciones militares vinculadas al ataque estadounidense e israelí contra Irán dentro del marco de acuerdos firmados en la OTAN.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha vinculado explícitamente esa negativa a la posibilidad de cortar las relaciones comerciales con España, aduciendo que el país “no es un aliado útil”, recordando también su negativa al incremento de gasto para defensa y anunciando su intención de “cortar todo comercio” con Madrid si persiste la posición española.
Estas declaraciones han generado inquietud en los mercados y en sectores productivos, aunque expertos legales y diplomáticos han señalado que Estados Unidos no puede unilateralmente terminar acuerdos comerciales que están integrados en el marco de la Unión Europea y sus tratados con Washington.
Cuánto dinero suponen las importaciones y exportaciones con Estados Unidos basándose en datos de 2025
En 2025, el intercambio comercial entre España y Estados Unidos alcanzó cifras significativas dentro del contexto de sus economías abiertas.
Según datos oficiales del comercio exterior español, las exportaciones españolas hacia Estados Unidos sumaron 16.716 millones de euros, representando aproximadamente el 4,3% del total de las exportaciones españolas ese año, aunque esta cifra fue un 8% inferior a la de 2024.
Por el contrario, España importó desde Estados Unidos bienes y servicios por un valor de 30.174,7 millones de euros, un 7% más que en el ejercicio anterior, lo que refleja una dependencia relativamente elevada de insumos y productos estadounidenses, especialmente en el sector energético y de materias primas.
En conjunto, el comercio bilateral de mercancías estuvo en torno a 46.890 millones de euros en 2025, con un déficit comercial español notable que se amplió respecto a años anteriores.
Pero, ¿cuáles son los intercambios comerciales? Los principales productos exportados por España al mercado estadounidense incluyen aceite de oliva, vino, jamón ibérico, maquinaria y aparatos eléctricos, sectores que ejercen una influencia relevante en determinadas comunidades autónomas y en nichos industriales especializados.
Por su parte, las importaciones desde Estados Unidos están dominadas por productos energéticos, medicamentos y tecnologías, componentes que son integrales para la producción interna española y para la competitividad de varias industrias.
Cuánto dinero se puede perder si se rompen los acuerdos comerciales
Si se materializara una ruptura completa de las relaciones comerciales entre España y Estados Unidos, las pérdidas económicas directas podrían ser considerables.
En términos estrictos de comercio bilateral de bienes, la supresión de estas relaciones implicaría dejar de mover alrededor de 46.000–47.000 millones de euros en bienes y servicios, cantidad que es relevante para empresas exportadoras e importadoras de ambos países.
Para España, la pérdida directa de 16.716 millones de euros en exportaciones supondría un impacto inmediato en sectores intensivos en comercio exterior, además de generar externalidades negativas para cadenas de suministro que dependen de insumos norteamericanos. Las importaciones, por su parte, perderían su canal principal de suministros clave, lo que podría traducirse en encarecimiento de insumos y desabastecimiento temporal en sectores sensibles como energía, química y farmacéutica.
Más allá de las cifras estrictamente comerciales, también existen efectos indirectos que podrían multiplicar el coste económico. La inversión extranjera directa entre ambos países, que suma miles de millones de euros anuales, se vería afectada por la incertidumbre regulatoria y la erosión de la confianza empresarial.
Empresas españolas con filiales o cadenas logísticas en Estados Unidos —y viceversa— tendrían que revisar sus estrategias operativas si se establecieran barreras arancelarias o medidas restrictivas. En un escenario extremo, la desintegración de estas relaciones podría implicar la reconfiguración de flujos comerciales hacia otros mercados, con periodos de ajuste que elevarían los costes para las economías de ambos lados del Atlántico.
Cuál podría ser el papel de la UE para ayudar a España en caso de que sea real
La pertenencia de España a la Unión Europea introduce un elemento central en la dinámica comercial con Estados Unidos, ya que la UE ostenta la competencia exclusiva para negociar y administrar acuerdos comerciales con terceros países. Cualquier intento de Estados Unidos de imponer barreras arancelarias o de suspender relaciones con España de manera unilateral tendría que enfrentarse primero a la entidad jurídica y política que representa a los 27 Estados miembros de la Unión. En este sentido, la Comisión Europea ha manifestado su disposición a defender los intereses comerciales europeos en foros multilaterales y bilaterales, insistiendo en que cualquier conflicto debería canalizarse a través de instancias negociadoras conjuntas y respetando el marco del Acuerdo de Comercio y Cooperación UE-EEUU vigente.
Además, Bruselas podría implementar instrumentos de apoyo a las empresas españolas afectadas, como compensaciones temporales, acceso a mecanismos de financiación y programas de internacionalización que diversifiquen mercados fuera del contexto estadounidense. La UE también puede emplear herramientas del Sistema de Solución de Diferencias de la Organización Mundial del Comercio (OMC) si considera que las medidas comerciales de Washington violan compromisos multilaterales. El bloque comunitario actúa así como un escudo institucional que mitiga, hasta cierto punto, la exposición de un solo país miembro frente a presiones comerciales unilaterales.







