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Cuánto sube la vivienda en España y dónde crecen más los precios

El mercado inmobiliario español mantiene una tendencia alcista que parece lejos de agotarse. Durante los últimos años, el precio de la vivienda ha registrado incrementos continuados impulsados por un desequilibrio estructural entre la oferta y la demanda. La escasez de vivienda disponible, especialmente en las grandes ciudades y en las zonas costeras, está provocando que comprar una casa resulte cada vez más caro tanto para quienes buscan su primera vivienda como para los inversores.

Los datos más recientes muestran que el precio de la vivienda sigue creciendo a un ritmo superior al de los salarios. El Índice de Precios de Vivienda del INE reflejó un incremento interanual cercano al 13 % durante el primer trimestre de 2026, mientras que distintos portales inmobiliarios sitúan el precio medio de venta en máximos históricos.

Sin embargo, el comportamiento del mercado no es uniforme. Existen territorios donde la presión es especialmente intensa debido a factores económicos, turísticos y demográficos.

Las mayores subidas se concentran en las Islas Baleares, la Costa del Sol, la Comunidad de Madrid, determinadas zonas de Cataluña, la Comunidad Valenciana y algunos municipios del norte peninsular con fuerte atractivo turístico.

En Baleares, por ejemplo, el incremento acumulado de los últimos años supera ampliamente la media nacional debido a la limitada disponibilidad de suelo, la elevada demanda internacional y el peso de la segunda residencia.

La provincia de Málaga continúa siendo uno de los grandes focos del mercado inmobiliario español. Municipios como Marbella, Estepona o Benalmádena mantienen una demanda muy elevada tanto de compradores nacionales como extranjeros, favorecida por el turismo residencial, las buenas comunicaciones y el atractivo climático. La escasez de suelo finalista y el elevado coste de construcción también contribuyen al encarecimiento.

Madrid sigue siendo otro de los mercados más tensionados. La llegada constante de población, la creación de empleo y la limitada producción de vivienda nueva mantienen una presión constante sobre los precios. Esta situación se extiende a numerosos municipios del área metropolitana, donde cada vez más compradores buscan alternativas más asequibles.

En Barcelona ocurre un fenómeno similar, aunque con un mercado más condicionado por la regulación del alquiler y la escasez de vivienda disponible en determinados distritos. Aun así, la demanda continúa siendo muy superior a la oferta existente.

También se observa una expansión del encarecimiento hacia municipios de segunda y tercera corona de grandes ciudades. Es el caso del entorno de Toledo, donde la presión procedente de compradores madrileños está elevando los precios en localidades que hasta hace pocos años permanecían ajenas a este fenómeno.

Detrás de estas subidas confluyen varios factores.

  • El primero es la insuficiente construcción de viviendas durante la última década, que ha generado un déficit de oferta difícil de corregir a corto plazo.
  • A ello se suma el crecimiento de hogares, el aumento de la inmigración, la mejora del empleo y la recuperación del mercado hipotecario tras la estabilización de los tipos de interés.
  • Los costes de construcción, la falta de mano de obra especializada y la lentitud administrativa para desarrollar nuevo suelo urbanizable también limitan la capacidad del mercado para responder a la demanda.

Cómo se espera que acabe 2026 la venta de viviendas

Las previsiones de las principales entidades financieras y consultoras apuntan a que 2026 cerrará con un elevado volumen de compraventas, aunque con un crecimiento más moderado que el registrado durante los ejercicios anteriores. El descenso progresivo de los costes hipotecarios está favoreciendo que parte de la demanda que permanecía contenida vuelva al mercado.

En cuanto a los precios, prácticamente todos los análisis coinciden en que seguirán aumentando, aunque a un ritmo inferior al observado durante el inicio del año. Las estimaciones sitúan la revalorización anual en una horquilla aproximada de entre el 5 % y el 9 %, dependiendo de la evolución económica y de cada mercado local.

Las zonas con mayor crecimiento seguirán siendo aquellas donde existe una oferta muy limitada frente a una demanda sólida, especialmente en grandes capitales, municipios turísticos y áreas costeras. En cambio, las ciudades del interior con menor presión demográfica podrían experimentar una evolución mucho más estable.

El mercado continuará muy segmentado. Mientras algunas localidades seguirán marcando récords históricos, otras mostrarán incrementos mucho más contenidos debido a un mayor equilibrio entre compradores y vendedores.

Obra nueva o segunda mano, un dilema que se resuelve con el precio

La elección entre comprar una vivienda nueva o una de segunda mano depende cada vez más del presupuesto disponible. Aunque la obra nueva ofrece mejores estándares de eficiencia energética, menores costes de mantenimiento y calidades superiores, su precio se ha incrementado de forma notable como consecuencia del encarecimiento de los materiales, la escasez de suelo y el aumento de los costes de construcción.

Esta situación hace que gran parte de la demanda continúe dirigiéndose hacia la vivienda usada, donde existe una oferta mucho más amplia y una mayor diversidad de precios. En muchas ciudades, la diferencia económica entre ambos mercados supera ampliamente el 20 %, convirtiendo a la segunda mano en la única alternativa viable para numerosos compradores.

No obstante, también la vivienda usada se ha encarecido con fuerza.

Durante el primer trimestre de 2026 registró un crecimiento superior al de la obra nueva, reflejando la intensa competencia existente entre quienes buscan vivienda en los mercados con menor disponibilidad.

La decisión final suele depender de la ubicación, del presupuesto y del tiempo disponible para entrar a vivir. Mientras la obra nueva concentra la demanda de quienes priorizan la eficiencia y las garantías, la segunda mano continúa liderando el número de operaciones gracias a una oferta mucho más extensa y a un precio de entrada generalmente inferior.