El brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius volvió a poner sobre la mesa una cuestión que suele quedar oculta detrás de las alertas sanitarias: cuánto cuesta contener una amenaza epidemiológica antes de que se convierta en una crisis mayor.
El operativo diseñado por España, en coordinación con la Organización Mundial de la Salud (OMS), incluye controles en puerto, aislamiento de pasajeros, repatriaciones internacionales, vigilancia epidemiológica y cuarentenas hospitalarias. Todo ello implica un gasto millonario incluso cuando el número de casos es relativamente reducido.
El hantavirus no tiene la capacidad de contagio del SARS-CoV-2, pero sí una letalidad considerable.
La OMS advierte que algunas variantes americanas pueden alcanzar tasas de mortalidad cercanas al 50%, especialmente en casos de síndrome cardiopulmonar. Además, la variante Andes, presente en Sudamérica, puede transmitirse entre personas en contactos estrechos y prolongados.
Eso obliga a activar protocolos costosos.
El coste de cada uno de los procesos
En primer lugar, está la operación portuaria. Cuando un barco con sospecha de brote llega a un puerto europeo, deben desplegarse equipos médicos, zonas de aislamiento, controles de temperatura, laboratorios móviles y personal de protección biológica.
A ello se suman tareas logísticas como desinfección, rastreo de contactos y coordinación con fuerzas de seguridad y autoridades marítimas.
Expertos en salud pública estiman que una operación de este tipo puede superar fácilmente un importe que va entre 500.000 y 2 millones de euros en apenas unos días, dependiendo del número de pasajeros y del nivel de riesgo.
Las repatriaciones elevan aún más la factura. En el caso del Hondius, España estudia trasladar a ciudadanos españoles en aviones militares hasta Madrid para mantener cuarentenas controladas en el Hospital Gómez-Ulla. Los pasajeros extranjeros asintomáticos podrían regresar a sus países bajo seguimiento sanitario. Un solo vuelo medicalizado internacional puede costar entre 150.000 y 400.000 euros, especialmente si requiere aislamiento biológico y personal especializado.
El aislamiento hospitalario también tiene un precio elevado. Mantener a una persona en cuarentena médica durante varias semanas implica vigilancia clínica continua, pruebas PCR o serológicas, equipos de protección individual, alojamiento seguro y personal sanitario especializado.
La OMS recuerda que el periodo de incubación del hantavirus puede extenderse hasta ocho semanas, lo que prolonga la necesidad de seguimiento epidemiológico.
A eso se añade el impacto indirecto. Los puertos afectados pueden sufrir cancelaciones turísticas, retrasos logísticos y pérdida de actividad comercial. Las navieras enfrentan demandas, costes de limpieza y caída de reservas. Durante emergencias sanitarias, incluso un “evento contenido”, como lo definió la OMS, puede generar pérdidas económicas superiores a los 10 o 20 millones de euros si se suman interrupciones operativas, seguros y medidas preventivas.
La experiencia acumulada tras la pandemia de COVID-19 ha cambiado además la filosofía de actuación. Hoy los gobiernos prefieren gastar millones en prevención antes que arriesgarse a una expansión descontrolada.
La OMS insiste en que la detección temprana, el aislamiento rápido y el rastreo inmediato son esenciales para evitar escenarios más graves.
El precio de contener el hantavirus puede parecer elevado. Sin embargo, para las autoridades sanitarias, el coste de no actuar a tiempo sería mucho mayor.







