Cruzamos el umbral del último trimestre del año, pronto llega el puente de diciembre y, antes de darnos cuenta, las celebraciones de Navidad lo ocupan todo… Entonces, con los primeros compases de 2027, comienza uno de los periodos más estresantes para las personas que están a cargo de una pyme: el cierre fiscal del año anterior.
Cualquier asesoría para pymes podría confirmar estas palabras. Tras los días de Navidad, los autónomos y pequeños empresarios cuentan con poco más de dos semanas para repasar el trimestre anterior, hacer la autoliquidación del IVA y presentar el resumen anual del IVA y las retenciones del IRPF, entre otros papeleos.
Teniendo en cuenta que algunos de los procesos terminan el 20 de enero y otros el 30 del mismo mes, los profesionales con mayor capacidad de previsión dedican los últimos meses del año a revisar toda la documentación.
Así, pueden pasársela con un gran margen de tiempo a la asesoría para que estos puedan llevar a cabo la presentación de todo el papeleo con calma, revisarlo debidamente, encontrar posibles errores y solventarlos antes de que todo esté en manos de la administración.
Recopilar la documentación: la pesadilla de las pymes
Los profesionales encargados de asesorar a las pequeñas empresas coinciden al afirmar que la gestión de la documentación fiscal suele ser uno de los grandes ‘dolores de cabeza’ de los profesionales al frente de una pyme.
En general, estos directivos son a la vez trabajadores, por lo que la documentación queda relegada a un segundo plano… hasta que toca ponerse con ella. Ahí es donde más errores se producen, especialmente en aquellos casos en los que la pyme no cuenta con un apoyo profesional externo.
Para evitarlo, desde empresas como Gestoría Soriano ofrecen una serie de recomendaciones para implementar antes de fin de año y hacer que el trabajo con el papeleo no se convierta en una auténtica pesadilla.
Ordenar la facturación
Un alto porcentaje de las compañías españolas ya se ha pasado a la factura digital, pero no todas. Son especialmente estas últimas pymes las que deben establecer un protocolo para ordenar facturas emitidas y recibidas antes de que acabe el trimestre y lleguen los días festivos.
Es interesante mantener una estructura clara de facturas ordenadas por meses, trimestres y años para poder recurrir a ellas en el caso de que desde la asesoría o, más importante todavía, desde la administración quieran recurrir a ellas.
Si esto se hace con margen, es el propio responsable de la pyme el que puede dar con alguna incoherencia o con ciertas dudas sobre una factura o un gasto que se puede resolver fácilmente con una llamada a la asesoría.
Establecer fechas límite
Si el margen para la entrega de cierta documentación es el 20 de enero, es mejor ponerse como fecha límite para tenerlo todo el 30 de enero.
De este modo, el propio profesional contará con un deadline que le impedirá dejar para otro momento el hecho de ponerse con las cuentas.
Aunque parezca algo sin importancia, tener estas fechas marcadas en rojo en el calendario ayuda a ponerse realmente con esta actividad tan tediosa para algunos profesionales y, a la larga, es clave para reducir el margen de error a la hora de realizar el cierre fiscal.
Estos dos pequeños hábitos, sumados al hecho de trabajar con una asesoría para pymes de confianza, son la mejor decisión para evitar la tan temida llamada a rendir cuentas ante los funcionarios de Hacienda.







