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La tecnología como aliada del medio ambiente: IA, IoT, drones y BIM dan impulso a la sostenibilidad y la eficiencia energética

Las herramientas digitales permiten el desarrollo de energías renovables, la gestión inteligente de residuos, la agricultura de precisión o el monitoreo ambiental.

La tecnología ha transformado el mundo, y, aunque a menudo se habla de su impacto negativo en el planeta, también puede ser una gran aliada para la protección del medio ambiente. Hay avances digitales que conllevan beneficios para la naturaleza y el hábitat, impulsados por tecnologías punteras que buscan la sostenibilidad, optimizan los recursos y reducen las emisiones contaminantes, entre ellas la IA (Inteligencia Artificial), IoT (Internet de las Cosas), BIM (Building Information Modeling) o el uso de drones. Herramientas que permiten el desarrollo de energías renovables, la gestión inteligente de residuos, la agricultura de precisión, el monitoreo ambiental o la creación de hogares eficientes, contribuyendo así a frenar el cambio climático.

IA: del reciclaje avanzado a la predicción climática

Aunque el uso intensivo de la Inteligencia Artificial (IA) plantea retos energéticos, sus beneficios en sostenibilidad son significativos, al tener la capacidad de procesar grandes volúmenes de datos y garantizar así la toma de decisiones más sostenibles.  Destaca su aplicación en el reciclaje avanzado, que combina métodos mecánicos y químicos para descomponer los materiales en materias primas reutilizables y donde la IA mejora la eficiencia en la clasificación automática de residuos. Y también conlleva beneficios en la agricultura de precisión, optimizando el uso de agua, fertilizantes y pesticidas; en la reducción de la contaminación, con algoritmos capaces de detectar con alta precisión basura flotante en el mar, facilitando las labores de limpieza oceánica; o en la predicción climática, ayudando a modelar escenarios climáticos y a crear sistemas de alerta temprana ante fenómenos extremos como inundaciones o huracanes.

IoT: gestión eficiente del agua y protección de la biodiversidad

El Internet de las Cosas (IoT) beneficia al medio ambiente al permitir la monitorización en tiempo real y la optimización de recursos, lo que reduce la contaminación, el consumo energético y la huella de carbono. A través de sensores inteligentes, esta innovadora tecnología facilita la gestión eficiente del agua -puede identificar fugas y anomalías en las redes de distribución de agua-, la agricultura de precisión, la descarbonización de los edificios, la protección de la biodiversidad y la gestión de residuos. Implementados en los bosques, los sensores satelitales permiten detectar signos de deforestación, así como la tala ilegal y la caza furtiva, monitorear el movimiento de la vida silvestre y medir los niveles de dióxido de carbono. En los océanos, pueden rastrear los cambios en los niveles del mar, así como especies en peligro, y optimizar las prácticas de acuicultura para garantizar la sostenibilidad de los recursos marinos.

BIM: hacia una construcción más eficiente

BIM (Building Information Modeling) está transformando la construcción en un proceso más eficiente y respetuoso con el entorno natural. Esta metodología de trabajo colaborativo que, tal y como explica Borja Sánchez Ortega, Director de Proyectos y Director del máster BIM más demandado, el Máster BIM Manager Internacional (+IA y VR), “permite centralizar toda la información de un proyecto (geométrica, documental, etcétera) en un modelo digital desarrollado por todos los agentes que intervienen”, garantiza diseños de infraestructuras más sostenibles, optimiza el uso de materiales -reduciendo excedentes y desperdicios-, minimiza errores en obra -evitando demoliciones innecesarias- y permite una óptima planificación de los procesos constructivos, lo que redunda en una disminución de residuos. Además, desde las fases iniciales del diseño, facilita la mejora de la eficiencia energética, por ejemplo, optimizando la orientación, la iluminación natural o el aislamiento térmico. BIM permite gestionar la información de forma ordenada y trazable; para ello, se apoya en sistemas de clasificación como Uniclass, que estructura y categoriza los elementos del proyecto facilitando un cálculo más preciso de materiales, y en identificadores únicos como el GUID, que garantiza la identificación individual de cada elemento a lo largo de todo su ciclo de vida, evitando duplicidades y errores que podrían derivar en sobrecostes y desperdicio de recursos.

Drones: agricultura de precisión y óptimo mantenimiento de la energía eólica

Los drones se han convertido en herramientas clave para la gestión ambiental. En la agricultura, en concreto, permiten monitorear cultivos en tiempo real, identificar plagas y enfermedades mediante imágenes multiespectrales; además, facilitan la fumigación, siembra y fertilización localizada y eficiente, cubriendo hasta 16 hectáreas por hora sin pisar el cultivo, lo que reduce costos y el impacto ambiental. También se emplean para garantizar un adecuado seguimiento de la biodiversidad y un control de la deforestación, para prevenir incendios, realizar una vigilancia de recursos hídricos y mejorar los trabajos en Cartografía y Topografía, al generar modelos digitales de terreno (LIDAR) para gestión de cuencas y riesgos geológicos. Pero sus beneficios no se quedan ahí. Los drones están revolucionando el mantenimiento de la energía eólica al permitir inspecciones automáticas, rápidas y seguras de aerogeneradores, reduciendo costes y riesgos humanos. Equipados con cámaras de alta resolución e IA, detectan daños en aspas en solo 15 minutos.