Las estafas online se han convertido en una de las principales amenazas para los usuarios de servicios bancarios en todo el mundo.
Los delincuentes digitales ya no dependen únicamente de mensajes mal escritos o de técnicas improvisadas: hoy cuentan con herramientas avanzadas, bases de datos de víctimas, automatización, inteligencia artificial para imitar voces o redactar mensajes creíbles y una capacidad cada vez mayor para suplantar la identidad de entidades legítimas.
Este escenario hace que cualquier persona, independientemente de su nivel de conocimientos tecnológicos, pueda verse expuesta a un fraude que aparenta ser completamente real.
A través de llamadas telefónicas, mensajes de texto o enlaces enviados por correo electrónico y aplicaciones de mensajería, los atacantes buscan un único objetivo: que el usuario actúe con urgencia y entregue sus datos bancarios o autorice una operación fraudulenta.
Las 5 estafas bancarias más conocidas y cómo evitarlas
Una de las estafas más habituales es la suplantación telefónica del banco. En este fraude, la víctima recibe una llamada en la que un supuesto empleado informa de un acceso sospechoso, un cargo extraño o un bloqueo preventivo de la cuenta. El estafador utiliza un discurso técnico y convincente y, en muchos casos, incluso muestra en pantalla un número de teléfono que aparenta pertenecer a la entidad. A partir de ahí, solicita datos personales, claves de acceso o códigos de verificación enviados por SMS.
Para evitar este tipo de fraude, es fundamental no facilitar nunca información confidencial por teléfono y colgar la llamada para contactar directamente con el banco a través de su número oficial.
Otra modalidad muy extendida es el SMS fraudulento con aviso urgente, también conocido como smishing. El mensaje suele alertar de un pago retenido, un problema con la tarjeta o la necesidad de actualizar los datos de seguridad. El texto incluye un enlace que dirige a una página web que imita a la perfección la del banco. Una vez allí, el usuario introduce sus credenciales, que quedan en manos del atacante. La forma más eficaz de prevenir este engaño es no acceder nunca a enlaces recibidos por SMS y entrar siempre en la banca online escribiendo manualmente la dirección oficial en el navegador o usando la aplicación del banco.
La tercera estafa frecuente es el correo electrónico que simula una comunicación corporativa, conocido como phishing. El mensaje presenta logotipos, firmas y formatos casi idénticos a los reales e invita al cliente a revisar un documento, desbloquear su cuenta o validar una operación. Al hacer clic en el enlace o descargar un archivo, el usuario puede terminar en una web falsa o instalar software malicioso. Para evitarlo, es recomendable desconfiar de cualquier correo que transmita urgencia, revisar con atención la dirección del remitente y no abrir enlaces ni adjuntos si existen dudas sobre su autenticidad.
Un cuarto fraude muy habitual es la estafa de cargos o compras inexistentes. En este caso, el usuario recibe un mensaje o una llamada en la que se le informa de una transacción elevada que supuestamente no ha realizado. El propio estafador se ofrece a “ayudar” a cancelar el pago y guía a la víctima para que facilite códigos de seguridad o autorice una operación que, en realidad, es el fraude en sí. La prevención pasa por revisar directamente los movimientos desde la aplicación oficial del banco y no fiarse de alertas que no puedan verificarse por canales propios.
Por último, es cada vez más común la estafa mediante enlaces enviados por aplicaciones de mensajería instantánea o redes sociales. El mensaje suele hacerse pasar por una notificación del banco o por un aviso de seguridad y conduce a una página de acceso falsa. En algunos casos, incluso se aprovechan cuentas comprometidas de conocidos para generar más confianza. Para evitar esta situación, es imprescindible no abrir enlaces bancarios recibidos por este tipo de canales y confirmar siempre cualquier incidencia desde la web o la app oficial de la entidad.
Consejos de seguridad cuando el “banco” contacta
Cuando una persona recibe una llamada o un mensaje que aparentemente procede de su banco, lo más importante es mantener una actitud de desconfianza razonable, incluso aunque el mensaje parezca legítimo y esté bien redactado.
Las entidades financieras no solicitan por teléfono, SMS ni correo electrónico datos completos de tarjetas, contraseñas, códigos de un solo uso ni credenciales de acceso.
Es recomendable cortar cualquier conversación en la que se solicite información sensible y verificar por cuenta propia el supuesto problema. Esto debe hacerse siempre utilizando los canales oficiales de la entidad, como su número de atención al cliente obtenido de la web corporativa o desde la aplicación móvil.
También es una buena práctica no actuar bajo presión. Los estafadores suelen insistir en que el problema es urgente, que la cuenta puede ser bloqueada o que se perderá dinero si no se actúa de inmediato. Tomarse unos minutos para comprobar la información y consultar directamente con el banco suele ser suficiente para detectar el engaño.
Además, conviene revisar periódicamente los movimientos de la cuenta y activar todas las notificaciones de operaciones disponibles en la banca digital. De este modo, cualquier transacción real puede comprobarse sin necesidad de seguir instrucciones recibidas por terceros.
Por último, es aconsejable mantener actualizados los dispositivos, el sistema operativo y las aplicaciones bancarias, así como utilizar contraseñas únicas y robustas. Aunque estas medidas no impiden que lleguen mensajes fraudulentos, sí reducen considerablemente el impacto de un posible error y dificultan que los atacantes puedan aprovechar la información obtenida.













