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España refuerza su minería para asegurar materias primas clave

La minería española vuelve a situarse en el centro de la estrategia industrial europea. La Comisión Europea ha incorporado dos nuevos proyectos de España a su lista de iniciativas estratégicas para garantizar el suministro de materias primas fundamentales.

Se trata de una explotación de cobre en Galicia y una planta de procesamiento de wolframio en Ciudad Real.

La decisión, anunciada el 9 de octubre de 2026, refuerza el papel de España en los planes de la Unión Europea para reducir su dependencia de proveedores extranjeros. Ambos proyectos se suman a otras iniciativas mineras y de reciclaje que ya habían recibido esta consideración en la primera convocatoria europea.

Dos nuevos proyectos estratégicos en España

La nueva selección europea incluye 46 proyectos repartidos entre 16 Estados miembros y el Reino Unido. Las iniciativas abarcan distintas fases de la cadena de suministro, desde la extracción de minerales hasta su transformación y reciclaje.

En España, la atención se centra en dos materias primas con aplicaciones industriales relevantes: el cobre y el wolframio. Aunque sus usos son diferentes, ambas resultan importantes para reforzar la autonomía tecnológica e industrial de Europa.

Cobre San Rafael: recuperar la actividad minera en Galicia

El proyecto Cobre San Rafael contempla la reapertura de las minas de cobre de Touro y O Pino, en la provincia de A Coruña. La iniciativa pretende recuperar un yacimiento que podría contribuir al suministro europeo de este metal.

El cobre es esencial para la fabricación de cables eléctricos, motores, componentes electrónicos y equipos vinculados a las energías renovables. También desempeña un papel destacado en las redes eléctricas necesarias para electrificar la economía.

La promotora prevé una explotación con una vida útil de 16 años y una inversión aproximada de 200 millones de euros. Sin embargo, su desarrollo todavía está condicionado por la tramitación ambiental y por las controversias que ha generado en el territorio. La declaración de proyecto estratégico europeo no sustituye las autorizaciones exigidas por la normativa española.

ABT Abenójar Tungsten: procesar wolframio en Ciudad Real

El segundo proyecto corresponde a ABT Abenójar Tungsten, que prevé desarrollar una planta de procesamiento de wolframio en Puertollano, Ciudad Real. Esta iniciativa complementa el proyecto de extracción de la mina de El Moto, en Abenójar, seleccionado por la Comisión Europea en la primera convocatoria.

El wolframio, también conocido como tungsteno, destaca por su elevada dureza y su resistencia a las altas temperaturas. Se utiliza en herramientas industriales, maquinaria especializada y aplicaciones relacionadas con la defensa y el sector aeroespacial.

La importancia de este proyecto reside tanto en la disponibilidad del mineral como en la capacidad para procesarlo. Contar con instalaciones de transformación en Europa permite reducir la dependencia de otros mercados y retener una mayor parte del valor añadido dentro de la cadena industrial europea.

Minas españolas que ya forman parte de la estrategia europea

Los dos nuevos proyectos amplían una lista en la que España ya contaba con iniciativas relacionadas con el cobre, el litio, el níquel, el cobalto y el wolframio. La primera selección europea de 2025 incluyó seis proyectos mineros españoles y una planta de reciclaje.

Entre las iniciativas seleccionadas figuraban la mina de litio de Las Navas, en Cáceres; el proyecto de wolframio de La Parrilla, en Extremadura; la mina de Aguablanca, en Badajoz; el proyecto de cobre de Las Cruces, en Sevilla; la mina de litio de Doade, en Galicia, y la explotación de wolframio de El Moto, en Ciudad Real.

A esta relación se sumó CirCular, una iniciativa de reciclaje de metales situada en Huelva. Su objetivo es recuperar cobre, níquel y metales preciosos, materiales que pueden volver a incorporarse a los procesos productivos.

La combinación de extracción, procesamiento y reciclaje responde a una misma necesidad: diversificar las fuentes de suministro y desarrollar una cadena de valor europea menos expuesta a las interrupciones del comercio internacional.

Por qué las materias primas son estratégicas para la UE

La transición energética y digital requiere cantidades crecientes de minerales. Las baterías de los vehículos eléctricos necesitan litio, níquel y cobalto, mientras que las redes eléctricas y numerosas tecnologías industriales dependen del cobre.

Otros materiales tienen aplicaciones más específicas, pero igualmente relevantes. El wolframio, por ejemplo, se emplea en sectores que necesitan componentes resistentes a condiciones extremas, como determinadas actividades industriales, aeroespaciales y de defensa.

El problema es que Europa mantiene una elevada dependencia de las importaciones de numerosas materias primas. La concentración de la extracción o el procesamiento en pocos países aumenta la vulnerabilidad ante restricciones comerciales, tensiones geopolíticas o problemas logísticos.

La Unión Europea busca reforzar su capacidad para obtener, transformar y recuperar estos materiales dentro de sus fronteras.

Qué ventajas aporta la declaración de proyecto estratégico

La inclusión en la lista europea reconoce la contribución potencial de cada iniciativa a la seguridad del suministro de materias primas. También permite que los proyectos se beneficien de procedimientos administrativos más ágiles y de mejores condiciones para buscar financiación.

No obstante, esta consideración no implica que las minas puedan comenzar a operar de inmediato ni garantiza que reciban fondos públicos. Cada proyecto debe completar los trámites correspondientes y cumplir los requisitos ambientales, sociales y técnicos aplicables.

En el caso español, además, las autoridades competentes deben evaluar las autorizaciones necesarias para desarrollar las explotaciones y las instalaciones industriales. La viabilidad final dependerá de factores como la inversión, los costes de producción, la demanda, la tecnología disponible y la aceptación social.

La Comisión Europea persigue que, de aquí a 2030, la extracción dentro de la UE cubra al menos el 10 % de su consumo anual de materias primas estratégicas; que el procesamiento alcance el 40 % y que el reciclaje llegue al 25 %. También busca evitar que más del 65 % del consumo de una materia prima estratégica, en una fase relevante de procesamiento, dependa de un único país tercero.

Los proyectos españoles pueden contribuir a esos objetivos, aunque su impacto real dependerá de los plazos de ejecución y de la producción que finalmente alcancen.

El reto de convertir los recursos minerales en industria

España cuenta con yacimientos que pueden ayudar a cubrir parte de las necesidades europeas de materias primas. Sin embargo, disponer de recursos geológicos no garantiza por sí solo un suministro competitivo.

Es necesario movilizar capital, desarrollar instalaciones de procesamiento, asegurar infraestructuras y cumplir las exigencias ambientales. También resulta fundamental que los beneficios económicos se acompañen de garantías para las comunidades cercanas a las explotaciones.

La nueva selección europea sitúa al país ante una oportunidad industrial, pero también ante un reto de ejecución. El objetivo no es únicamente extraer más minerales, sino construir una cadena de suministro capaz de aportar materiales esenciales a la industria europea con mayor seguridad, diversificación y valor añadido.