Reutilizables, no descartables: algunas alternativas al plástico

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Marie von der Tann (dpa) – Las cucharas para helado, los sorbetes o pajitas y los platos de plástico ya no tienen cabida. En julio entraron en vigor dos leyes: una prohibe la fabricación en toda Europa de numerosos objetos de plástico, mientras que la otra obliga a señalar especialmente determinados productos.

El objetivo de la ley aprobada por la Unión Europea (UE) en 2019 es reducir los residuos plásticos y evitar que los mares y el medio ambiente en general se vean inundados por una continua avalancha de este material.

De acuerdo con el Centro de Consumidores Europeos de Alemania, la prohibición rige para la producción de los diez artículos de plástico descartables que representan el 70 por ciento de la basura en el mar.

Esto significa que, a partir de julio, no se pueden producir cubiertos, bastoncillos de algodón, palitos para globos, palitos para mezclar el café, platos, cuencos y sorbetes o pajitas de plástico.

También están prohibidos los envases de poliestireno para comidas y bebidas. Con una pequeña excepción: los comerciantes y restaurantes pueden seguir usando los productos ya adquiridos hasta terminarlos, para que estos no terminen en la basura sin usar.

Siguen estando permitidos, pero deben ser señalados, los vasos desechables de papel con una capa plástica, así como las toallitas húmedas, los artículos de higiene para damas, los cigarrillos y los productos de tabaco con filtros. En ellos deben explicitarse claramente sus efectos sobre el medio ambiente.

Evitar el plástico suena bien, y no parece difícil, ya que hay alternativas. Sin embargo, no todas son recomendables. “Los consumidores no deben dejarse encandilar por el ‘greenwashing’ (ecoblanqueo)”, dice Katharina Istel, de la organización ecologista alemana Nabu.

Istel explica que las alternativas de plásticos bio, por ejemplo, no están fabricadas con petróleo, pero son difíciles de compostar. Por otra parte, el uso de papel aumenta la presión en la tala bosques. El aluminio consume mucha energía. Y los cubiertos desechables de cartón, hojas de palma o caña de azúcar pueden contener sustancias nocivas a la salud, según advierte la Federación Alemana de Asociaciones de Consumidores (vzbv).

De acuerdo con un test de la fundación alemana de evaluación de productos Stiftung Warentest de agosto de 2019, los vasos de bambú puntuaron mal. Según la prueba, no son adecuados para ser llenados con bebidas calientes, porque se forman sustancias nocivas. Además, los vasos examinados no contenían solo bambú, sino también plástico.

Por todo esto, la Stiftung Warentest determinó que los consumidores son engañados con una falsa propuesta ecológica.

Istel recomienda renunciar en líneas generales a los productos descartables y usar vasos y recipientes reutilizables de materiales como polipropileno (PP), vidrio o acero.

“El acero, no obstante, debe usarse muchas veces para que sea realmente una alternativa ecológica, ya que se consume mucha energía para su fabricación”, aclara Istel. El polipropileno, por su parte, requiere menos energía, es ligero, no necesita plastificantes y se mantiene estable incluso con alimentos calientes, certifica el centro de asesoramiento al consumidor de la región germana de Renania del Norte-Westfalia.

Sin embargo, Istel también ve los problemas. Especialmente en el caso de la comida para llevar, no es fácil para el sector de la gastronomía, de por sí ya golpeado, aplicar un sistema de depósito y retorno por los envases reutilizables. No todo el mundo lleva consigo sus propios vasos, recipientes o cubiertos, y, a menudo, los restaurantes solo pueden utilizar su propia vajilla por razones de higiene.

Istel teme que el hecho de tener que pagar un depósito por el envase haga que muchos consumidores declinen la oferta. Para solucionar esto se están desarrollando apps que permitan, en vez de pagar una garantía, registrar dónde se encuentra un recipiente y cuándo debe ser devuelto. En un futuro, es posible que este modelo se extienda.

Otras alternativas de productos descartables con los recipientes de bagazo o papel. El bagazo se fabrica con los restos de la trituración de caña de azúcar y es un subproducto. Por esto mismo, es algo mejor que el papel, desde el punto de vista ecológico. Sin embargo, lo mejor es siempre tratar de no generar basura.

Gastrónomos y restauradores más ocurrentes reemplazaron los sorbetes o pajitas de plástico por variantes comestibles, como fideos macarrones largos o hierbas. Sin embargo, estas últimos pueden tener hongos, mientras que los fideos se terminan tirando, por lo que lo ideal es, en lo posible, optar por sorbetes de varios usos.

La Stiftung Warentest germana analizó distintos sorbetes comestibles: de sémola de trigo duro, arroz, tapioca y azúcar. Los más convincentes fueron los hechos en base a cereales, que mantienen su forma durante un tiempo relativamente prolongado en el caso de bebidas frías.

En la última edición de su revista, la fundación señaló que se puede beber con todos estos sorbetes, pero que los de azúcar son una chapuza. En líneas generales, apenas encontró sustancias dañinas en las pajitas examinadas, y las que encontraron estaban presentes en cantidades tan mínimas que no representan un problema.

De todas formas, los mejores productos para el medioambiente son los reutilizables, de larga vida, como los sorbetes de vidrio, acero o silicona.

En el ámbito de la cosmética, se encuentran bajo la lupa los cotonetes o bastoncillos de algodón, que ahora están prohibidos. Algunas alternativas son los de silicona lavables, o incluso usar para quitar el maquillaje un trapito humedecido.

También se consiguen bastoncillos de bambú o papel. Desde el punto de vista ecológico, es mejor el de bambú que el de papel, ya que su elaboración es más sencilla.