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Crece la zona euro con la incorporación de Bulgaria a la moneda

Aunque desde 2013, cuando se adhesionó Croacia, no ha habido una ampliación formal en la Unión Europea,  hay varios países que se encuentran en distintas etapas del proceso de ingreso.

Actualmente, hay 27 estados miembros. Por orden alfabético, Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Chipre, Croacia, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Malta, Países Bajos, Polonia, Portugal, República Checa, Rumanía y Suecia.

Sin embargo, hasta ahora, no todos formaban parte de la zona euro, que es la que incluye a aquellos estados que han adoptado el euro como moneda única. Esto cambiará el día 1 de enero, cuando serán 21 los países que, con la adhesión de Bulgaria, compartan moneda única.

Proceso de adhesión a la UE: etapas y requisitos

La ampliación de la UE se rige por un procedimiento establecido en los Tratados que garantiza que cualquier país que desee unirse cumpla con los estándares políticos y económicos que se alineen con los de Europa.

¿Cuáles son esos pasos?

1. Solicitud y estatus de candidato

Un Estado presenta su solicitud de adhesión a la UE. La Comisión Europea será la encargada de evaluar si el país cumple los criterios mínimos y propone al Consejo Europeo otorgar el estatus de país candidato.

2. Negociaciones de adhesión

Se abren formalmente las negociaciones con la UE para revisar capítulos de política y legislación europea (hay 33 áreas temáticas). Esta fase exige reformas profundas: estado de derecho, independencia judicial, políticas económicas, protección de derechos fundamentales, etc.

3. Cumplimiento de criterios y cierre de capítulos

Cada capítulo debe cerrarse satisfactoriamente, lo que implica adaptar la legislación nacional al marco comunitario. La Comisión evaluará regularmente los avances y el Consejo aprueba los cierres.

4. Firma y ratificación del tratado de adhesión

Una vez concluidas todas las negociaciones y cumplidos los requisitos, el tratado de adhesión se firma y debe ser ratificado por los 27 Estados miembros y el nuevo miembro.

El proceso es exhaustivo y de duración variable, reflejo de la complejidad de integrar economías y sistemas institucionales distintos.

Candidatos y perspectivas de ampliación a medio plazo

Actualmente hay nueve países reconocidos como candidatos para la adhesión: Albania, Bosnia y Herzegovina, Georgia, Moldavia, Montenegro, Macedonia del Norte, Serbia, Turquía y Ucrania. Kosovo también figura como solicitante en procesos relacionados, aunque su reconocimiento por algunos Estados miembros sigue siendo un obstáculo para que se diera el caso.

De ellos, Montenegro y Albania son los dos que han avanzado en las negociaciones y se consideran los más próximos a completar los capítulos formales, con plazos orientativos que rondan los cinco años.

¿Qué supone la incorporación para un país y para la UE?

Para el país que se incorpora

Institucionalmente, la adhesión implica una transformación profunda del marco jurídico, algo que favorece la consolidación de los estados de derecho, independencia judicial y mecanismos de control democrático.

Económicamente, el acceso al mercado único amplía oportunidades de comercio, inversión y movilidad laboral. Las empresas nacionales ganan acceso a un mercado conjunto de más de 450 millones de consumidores y un entorno regulatorio estable.

Socialmente, la adhesión suele traducirse en mayores oportunidades educativas y profesionales para ciudadanos, así como financiación de proyectos en infraestructuras, innovación y cohesión regional.

Para la UE

Económicamente, la integración de nuevos miembros amplía el mercado interno y diversifica las cadenas productivas. Esto puede traducirse en mayor competitividad global y dinamismo económico en un momento en el que la UE debe ir haciéndose con un control productivo mayor para evitar las dependencias arancelarias con otros mercados.

Políticamente, la ampliación refuerza la proyección de valores democráticos y de estabilidad regional. Integrar países vecinos en procesos de reforma reduce tensiones geopolíticas y fortalece alianzas dentro del continente.

En términos de cohesión social y desarrollo territorial, nuevos miembros implican políticas de convergencia financiera que apuntalan regiones menos desarrolladas hacia estándares más altos.