Durante 2025, el bitcoin ha mostrado su potencial como futuro de la inversión refugio gracias a una recuperación considerable en su valor, lo que ha derivado también en un aumento del interés institucional e incluso gubernamental.
Durante estos meses ha vuelto a cruzar ampliamente la barrera de los 100.000 USD en varios momentos del año, lo que augura hasta dónde podría llegar su valor tras las correcciones del mercado y lo que se podría esperar de él para 2026.
Además, el mercado corporativo ha incrementado significativamente sus tenencias: las empresas han añadido más de 12.500 millones de dólares en bitcoin durante los primeros ocho meses de 2025.
“Los inversores institucionales (empresas, fondos, ETFs) no solo especulan, sino que están apostando por el bitcoin para sus tesorerías corporativas” explican algunos expertos en las últimas noticias publicadas.
A lo largo de este año, se han realizado más de 340.000 transacciones diarias en bitcoin, una cifra menor que en otros picos de movimiento pero que se explican sabiendo que, durante 2025, han bajado las transacciones que envían datos.
Empresas que apuestan por bitcoin
Algunas empresas destacan especialmente por su exposición a bitcoin:
- Strategy (antes MicroStrategy): sigue siendo un referente. Bajo la dirección de Michael Saylor, ha seguido acumulando grandes volúmenes de BTC en su tesorería. Tantos como 649.870 BTC, lo que representa una inversión acumulada de alrededor de 48.370 millones de dólares según informan algunos medios.
- Marathon Digital: una minera importante que también tiene tenencias de bitcoin y está apostando por mejorar la optimización eléctrica en la producción de la criptodivisa para entrar dentro de los marcos regulatorios.
- American Bitcoin: fundada por Eric Trump y Donald Trump Jr. en 2025. Opera minas con equipos ASIC, tiene una estrategia mixta (minería + compras en el mercado) y, según la última compra reciente, tendría en su tesorería hasta 4004 BTC.
- Strive Asset Management: planea lanzar un “Bitcoin Bond ETF” que invierte en bonos emitidos por compañías que van a reinvertir en bitcoin, como Strategy.
El papel de la política estadounidense como respaldo institucional
Si hay algo que ha permitido el asentamiento del bitcoin en los últimos años ha sido la llegada de un gobierno en Estados Unidos que ha ayudado con la percepción de esta criptomoneda como un refugio para inversores y corporaciones.
- Reserva estratégica de bitcoin: bajo la administración de Donald Trump, mediante la firma de una orden ejecutiva, se ha propuesto una reserva de criptomonedas (crypto reserve) que incluiría bitcoin, ethereum, XRP, solana y cardano.
- Reservas estatales de bitcoin: varios estados, siguiendo también el ejemplo estatal, han aprobado medidas para crear sus propias reservas de BTC. Por ejemplo, Texas ha firmado una ley para permitir que el estado compre bitcoin y constituya una “Texas Strategic Bitcoin Reserve” o New Hampshire, donde se aprobó una legislación para destinar hasta el 5% de fondos públicos a activos digitales, incluyendo bitcoin.
- Inversión privada vinculada al poder político: en el país y en sus negocios. La empresa TMTG (Trump Media & Technology Group) anunció la captación de 2.500 millones de dólares para invertir en bitcoin (acciones y bonos convertibles), con planes para que su tesorería esté fuertemente vinculada a BTC.
Lo que parece claro es que la demanda institucional empieza a superar, con creces, la creación y nueva oferta, que se sitúa, en la actualidad, en la puesta en el mercado de 450 bitcoins diarios.
Proyección para 2026: ¿qué puede esperarse?
Partiendo de la experiencia de este año y de las nuevas legislaciones y decisiones tanto corporativas como de distintos países, se prevé que este valor se consolide como una inversión refugio.
- Mayor consolidación institucional: si las empresas siguen acumulando BTC como reserva, es razonable esperar que más compañías (no solo tecnológicas) sigan su ejemplo. Esto podría reducir la oferta disponible en el mercado abierto, empujando al alza la valorización ante la demanda.
- Bitcoin como activo refugio estructural: con el respaldo de estados y propuestas políticas, bitcoin podría consolidarse aún más como una alternativa de reserva, especialmente si las tensiones macroeconómicas persisten (inflación, devaluación monetaria, conflictos geopolíticos). Habrá que ver también cómo afecta la llegada del euro digital.
- Uso transaccional más diversificado, pero mixto: aunque las transacciones on-chain podrían no crecer de forma exponencial, sí podría aumentar el uso a través de redes de segunda capa que faciliten pagos más pequeños, rápidos y económicos.
- Regulación más favorable: la activación de reservas estatales y federales podría abrir la puerta a un marco regulatorio más claro, lo que, a su vez, daría confianza a nuevos inversores institucionales y retail.
La tendencia, en definitiva, apunta a que el bitcoin podría consolidarse aún más como un activo refugio institucional. Para muchos inversores el bitcoin podría seguir siendo una apuesta estratégica a largo plazo, más allá de la especulación: tanto como reserva de valor como medio de transferencia.
No obstante, como siempre, existen riesgos: la regulación, la competencia de otros activos digitales, o un cambio en la demanda institucional podrían alterar la trayectoria.







