2025 ya puede decirse que se ha consolidado como el mejor año para el sector inmobiliario español en casi dos décadas, con cifras de actividad que no se veían desde antes de la crisis financiera de 2008.
Según los últimos datos de ventas y escrituraciones, el mercado superó con creces las cifras de 2024 y marcó récords históricos. Entre enero y noviembre de 2025 se acumularon más de 660.000 operaciones de compraventa, una cifra que ya supera el total de transacciones de 2024 y establece niveles nunca antes vistos desde 2007.
Ese dinamismo sitúa muchos meses de 2025 con un promedio de más de 60.000 ventas al mes, un ritmo que, salvo retrocesos extraordinarios, dejará el año como el más activo en volumen de transacciones de vivienda en casi veinte años.
El comportamiento del mercado residencial ha venido acompañado de cifras de hipotecas también notables, con meses de crecimiento de las firmas de crédito superiores al 20% interanual y con niveles de actividad de préstamos hipotecarios inéditos desde principios de la última década.
Previsiones para 2026 del sector inmobiliario
Para 2026, los principales agentes especializados mantienen una visión positiva pero más moderada del sector.
Las proyecciones públicas de entidades como CaixaBank Research anticipan que el volumen de ventas se mantendrá en niveles altos, aunque ligeramente por debajo de los máximos de 2025, con estimaciones de alrededor de 620.000 – 720.000 transacciones a lo largo del año en España.
En cuanto al precio de la vivienda, diversas fuentes coinciden en que la tendencia alcista no se detendrá.
Singular Bank ha señalado que los precios podrían seguir subiendo en torno a un 7% – 9% entre 2025 y 2026, motivado por la persistente falta de oferta, la mejora en la capacidad de compra de los hogares y un entorno de tipos de interés históricamente bajos que facilita el acceso al crédito.
BBVA Research también proyecta aumentos en los valores residenciales, con incrementos anuales estimados en torno al 7% en 2026 tras subidas similares en 2025, aunque con cierta desaceleración en el ritmo respecto al ejercicio anterior.
La escasez de oferta continúa siendo uno de los factores estructurales clave: la construcción de nuevas viviendas no está aumentando al ritmo necesario para absorber la creación de nuevos hogares, y numerosas áreas urbanas siguen presentando déficits importantes. Esta limitación estructural sostiene las presiones de precios al alza incluso cuando la actividad de compraventa se estabiliza o modera.
Además, el mercado hipotecario se prevé estable o con crecimiento moderado en 2026, con algunos informes anticipando que el número de contratos podría aumentar de forma ajustada respecto a 2025, aunque ya sin las tasas de crecimiento interanual exageradas vistas en años anteriores.
Rumor de burbuja inmobiliaria: qué hay de realidad
Desde hace meses, se ha intensificado el debate sobre si el mercado español se encuentra ante una burbuja inmobiliaria o si, por el contrario, los movimientos de precios y volúmenes responden a fundamentos sólidos.
Es cierto que las cifras de precios han escalado de manera persistente, con series de subidas consecutivas que, en algunos análisis, sitúan el coste medio de la vivienda por encima de los niveles de la burbuja de 2007-2008 en términos nominales.
El riesgo no es inexistente. La elevada relación entre los precios y las rentas, junto con la presión sobre la asequibilidad para nuevos compradores y jóvenes, puede generar tensiones si las condiciones económicas cambian abruptamente (por ejemplo, repuntes bruscos en los tipos de interés o shocks macroeconómicos). Además, la concentración de capital en ciertos segmentos (inversores institucionales, fondos) podría intensificar dinámicas especulativas localizadas que no reflejan demandas residenciales básicas.







