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Cómo redactar una separación de bienes antes del matrimonio

Antes de contraer matrimonio, ya sea civil o religioso, las parejas pueden elegir entre distintas fórmulas o regímenes económicos matrimoniales, que determinan cómo se gestionará el patrimonio durante la vida en común.

En España, cada año, se superan las 175.000 uniones. Y las opciones más habituales son la sociedad de gananciales, el habitual salvo que se relate lo contrario ante notario —con excepciones como Cataluña—, la separación de bienes y, en menor medida, el régimen de participación.

«Optar por la separación de bienes implica que cada cónyuge mantiene la titularidad, administración y responsabilidad de su propio patrimonio, tanto el anterior como el adquirido durante el matrimonio. Es lo más recomendable antes de contraer nupcias», explican los expertos

Aunque es posible pactarlo de forma privada, la forma correcta y más segura de establecer la separación de bienes es mediante capitulaciones matrimoniales otorgadas ante notario, ya que garantizan validez legal, claridad y oponibilidad frente a terceros, registrándose incluso en el Registro Municipal.

Opciones según la situación patrimonial previa

La redacción de una separación de bienes debe adaptarse a la situación económica de la pareja en el momento de firmarla.

No es lo mismo comenzar sin patrimonio que hacerlo cuando cada parte ya posee bienes o derechos relevantes.

Si no existe patrimonio previo

Cuando ninguno de los futuros cónyuges tiene bienes significativos antes del matrimonio, la redacción suele ser más sencilla. En este caso, las capitulaciones deben dejar constancia de que:

  • Cada parte conservará como privativos los bienes que adquiera en el futuro.

  • Los ingresos, salarios y rendimientos pertenecerán exclusivamente a quien los genere.

  • Cada cónyuge responderá individualmente de sus propias deudas.

Aunque no haya patrimonio previo, es recomendable regular cómo se afrontarán los gastos comunes (vivienda, suministros, hijos), indicando si se contribuirá en proporción a los ingresos o por partes iguales, para evitar conflictos posteriores.

Si existe patrimonio previo por cada parte

Cuando uno o ambos miembros de la pareja ya cuentan con bienes (inmuebles, ahorros, inversiones, empresas), la separación de bienes debe redactarse con mayor precisión. Es aconsejable:

  • Identificar de forma clara el patrimonio previo de cada parte.

  • Dejar constancia expresa de que dichos bienes mantienen carácter privativo.

  • Regular cómo se gestionarán los bienes adquiridos conjuntamente en el futuro, especificando porcentajes de titularidad.

  • Prever qué ocurre en caso de venta, reinversión o endeudamiento vinculado a bienes privativos.

En estos supuestos, el asesoramiento notarial es especialmente relevante, ya que ayuda a evitar ambigüedades y protege los intereses de ambas partes.

Las herencias y donaciones son siempre bienes privativos

Con independencia del régimen económico elegido, conviene aclarar un punto que genera muchas dudas: Las herencias y donaciones tienen carácter privativo

Las herencias y donaciones recibidas por uno de los cónyuges pertenecen exclusivamente a quien las recibe, incluso estando casado en separación de bienes o en gananciales. No obstante, es importante tener en cuenta que:

  • Los bienes heredados o donados deben mantenerse separados para evitar confusiones patrimoniales.

  • Los rendimientos generados por esos bienes pueden tener distinto tratamiento según cómo se gestionen.

  • Una mala administración o mezcla de patrimonios puede dar lugar a conflictos o reclamaciones.

Por ello, es recomendable reflejar este principio de forma expresa en las capitulaciones matrimoniales.