Se complica por momentos la cadena de suministro en España como consecuencia de un temporal de nieve y hielo que ha sido asociado a la borrasca Ingrid y que se espera que, durante el fin de semana, complique la comunicación por carretera en gran parte del país.
De hecho, ya hay camiones parados en ciertas carreteras con restricciones de circulación por motivos de seguridad ante la nieve y hielo.
«Hay cerca de 440 camiones detenidos en ciertas áreas de servicio de la autovía A52 que iban en ruta desde y hacia Galicia y otros destinos como Zamora y provincias de Castilla y León», cuentan desde la DGT, que ha cerrado la circulación antes de que siquiera la nieve haya cuajado para evitar riesgos.
No obstante, la información aparente es que no va a suponer ningún problema en los lineales.
¿Cuál es el impacto en los supermercados al no llegar los camiones?
La patronal Asedas, que agrupa a cadenas como Mercadona, Lidl y Día, ha advertido que las restricciones están empezando a provocar desabastecimiento en los supermercados del noroeste de España.
La inmovilización de camiones interrumpe la logística de distribución, lo que impide que los productos lleguen a las plataformas logísticas y luego a las tiendas, afectando especialmente a aquellos establecimientos que se encuentran cerca de rutas principales cerradas o saturadas de vehículos.
Aunque el problema no se ha generalizado a todo el país por ahora, el sector advierte que las demoras de más de 10 horas en entregas pueden traducirse rápidamente en estantes vacíos si la situación se prolonga durante días.
¿Cuánto cuesta este desabastecimiento?
Aunque actualmente no hay cifras oficiales publicadas que cuantifiquen de forma precisa el coste económico del desabastecimiento causado por estos cortes de carretera, el impacto se puede estimar desde varias perspectivas:
1. Costes para la cadena de suministro
Costes operativos adicionales: las horas de espera de camiones detenidos implican gastos adicionales en combustible, salarios del conductor y posible deterioro de mercancía sensible como la de productos frescos.
Eficiencia logística reducida: la paralización de rutas afecta la planificación de las plataformas de distribución, obligando a reprogramar rutas y horarios.
2. Costes para los supermercados
Ventas perdidas: productos que no llegan a tiempo pueden traducirse en pérdidas de ventas diarias, especialmente de artículos básicos que los clientes compran con frecuencia, aunque lo cierto es que aún tienen stock suficiente.
Mayores costes de reposición: si la situación se prolonga, las cadenas podrían necesitar soluciones alternativas de transporte (p. ej., traslado por rutas más largas o flotas adicionales), encareciendo la logística.
3. Costes para consumidores
Subida de precios: la escasez temporal de productos y la mayor complejidad logística pueden presionar al alza los precios al consumidor, aunque esto suele materializarse más en situaciones prolongadas que las que se pueden esperar en esta borrasca.
Cambio en hábitos de compra: ante la percepción de escasez, los consumidores pueden acumular bienes básicos, agravando el problema de suministro. Eso ha pasado en ocasiones de alertas previas.
Medidas de los supermercados para mitigar desabastecimientos temporales
1. Limitar temporalmente la compra de ciertos productos: En situaciones excepcionales, algunas cadenas pueden establecer un límite al número de unidades por clienten en productos básicos (por ejemplo: aceite, leche o agua) para evitar compras masivas y asegurar stock para todos.
2. Priorizar rutas y transportes esenciales: Ante cortes de carreteras o restricciones al transporte de mercancías, los supermercados y sus asociaciones pueden coordinar con autoridades o empresas de transporte para priorizar el paso de camiones con productos de primera necesidad.
3. Diversificación de proveedores y rutas logísticas: Muchas cadenas trabajan con múltiples proveedores y diversas rutas de distribución para reducir la dependencia de un único trayecto o suministrador. Esto permite redirigir productos por vías alternativas.
4. Ajustes de surtido en tiendas: temporalmente, su surtido de productos se adapta en función de la disponibilidad real, priorizando los artículos esenciales y reduciendo el espacio de líneas de menor rotación hasta que se normalice el flujo logístico.













